Se trata de un arcano interpretativo, pero es fundamental analizarlo y prevenirse: un hipotético ataque terrorista “al corazón del Vaticano”, como el que prometieron los extremistas islámicos del ISIS, podría apuntar no sólo a la romana plaza San Pedro y su basílica más famosa. Porque “el corazón” del Vaticano es el Papa, y el corazón del Papa también late en la Argentina. La captura de diez supuestos soldados de ese grupo asesino la semana pasada en Brasil, y la inminencia de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, también redoblan las alertas sobre posibles movimientos en el país. Sin datos específicos sobre el accionar de células terroristas en territorio argentino, el Gobierno ya está trabajando en prevenir todas las hipótesis.
¿En qué lugares y situaciones habría que poner especial atención para evitar un ataque? Clarín entrevistó a especialistas de inteligencia de la Gendarmería, la Policía Federal, el Ejército y la AFI para delinear una respuesta.
“En agosto y por los Juegos, Argentina será un blanco secundario de Brasil, en donde estará puesta la atención mundial y es una gran vidriera para los terroristas. Pero por ser la cuna del Papa somos un blanco primario permanente. Esto lo sabe cualquier analista de inteligencia”, evalúa un especialista en cuestiones de seguridad que asesora al ministerio de Defensa y por eso pide el anonimato.
Con dos ataques terroristas en las últimas décadas y el estigma de que ambos permanecen impunes, nuestro país es una plaza atractiva en el tablero mundial. “No tenemos información o indicios evidentes de que puedan llegar a perpetrarse ataques, pero sí existen muchos factores que influyen a mantener una constante alerta”, suaviza un experimentado espía de la Gendarmería. Sus comentarios fueron escuchados por el gobierno esta semana.
Entre esos muchos factores, el gendarme dice que “dentro de la comunidad islámica argentina existen grupos que reivindican o al menos simpatizan con el terrorismo, lo que brinda una factibilidad real para el reclutamiento por parte de organizaciones como ISIS. A esto hay que sumar que Argentina ha aceptado brindar refugio a ciudadanos sirios -un acto humanitario del que debemos estar orgullosos-, y entonces deberemos prestar especial atención, ya que puede ser una puerta de ingreso para posibles terroristas. Otro problema es que durante el último gobierno se desmantelaron o fueron disminuidas las Unidades Antiterroristas de las fuerzas de seguridad”.
Teniendo en cuenta esas vulnerabilidades, es más importante todavía prever posibles objetivos. Un agente de la Agencia Federal de Inteligencia que estuvo infiltrado en los grupos más duros de la militancia islámica local va al grano: “hay que cuidar las iglesias: no tienen salidas de emergencia, ni matafuegos, ni nada. Y en las celebraciones todo el mundo está mirando hacia adelante, al altar. Con un bidón de nafta y alguien que bloquee la salida ya podés hacer un desastre. Yo sé cómo piensan. Sé lo que miran. Por si alguna vez hace falta, o se los piden desde afuera. Y las parroquias son clave para lastimar al Papa”, advierte el espía, al que se denominará en esta nota como Aldo.
“El otro objetivo al que habría que prestarle atención es la represa hidroeléctrica de Yacyretá. Aunque está en Paraguay, si volaran el dique o sólo abrieran sus compuertas, la gigantesca e inmediata inundación causaría una tragedia en varias poblaciones argentinas. A pesar de esto, a la represa sólo la custodia personal de seguridad propio, y puede entrar cualquier persona. Otro detalle: frente a Yacyretá está la ciudad de Ayolas, con una gran colectividad árabe y células extremistas que están bajo la lupa”, dice Aldo. “Me consta que militantes cercanos a Yussuf Khalil -el dirigente islámico denunciado por Alberto Nisman como partícipe del encubrimiento del atentado a la AMIA- fueron a la zona disfrazados de pescadores y entablaron amistad con algunos vigiladores de la represa”.
El folclore pone en la Triple Frontera con Brasil y Paraguay la capital latinoamericana de las conspiraciones. Pero los últimos datos más inquietantes señalan a las localidades fronterizas de Corrientes como las que habría que mirar con más cuidado. Un detalle: de los diez supuestos terroristas arrestados en Brasil, al menos tres fueron capturados en los estados de Río Grande do Sul y Paraná, limítrofes con la Argentina. Clarín supo también que la DAIA está atenta a los movimientos en Corrientes. Y que se lo hizo saber al gobierno.

Fuente: Clarín

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