Se trata de René Goane que desde hace siete meses no iba a trabajar aduciendo enfermedad. Con su renuncia se archivan los pedidos de destitución que tenía en su contra en la Legislatura. Ahora el gobernador Juan Manzur tendrá la oportunidad de nombrar a su segundo vocal de la Corte de justicia.

Llegó a su fin una historia de al menos 32 años de duración desarrollada en tres etapas: 1982-1983; 1986-1989 y 1991-2019. René Goane se marcha de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. El vocal decano presentó ayer su dimisión al gobernador Juan Manzur.

Coyuntura delicada

El desenlace acaece en una coyuntura delicada: Goane acumula siete meses de licencia por enfermedad y dos pedidos de destitución en trámite en la comisión de Juicio Político de la Legislatura. Estas circunstancias prevalecieron sobre la intención declarada del juez de dejar el máximo tribunal provincial “con los pies para adelante”.

La renuncia ingresó este jueves en el Poder Ejecutivo, pero pasó inadvertida en medio de la actividad proselitista. El gobernador tomó la novedad con soda o al menos ese fue el estado de ánimo que comunicó. “Ya la vamos a ver”, manifestó Manzur.

Oportunidad para Manzur

El paso al costado de Goane otorga a Manzur la oportunidad de nombrar a su segundo vocal en una Corte integrada por cinco miembros. No es poco si se considera que su antecesor, el senador José Alperovich, colocó a tres (Antonio Estofán, Claudia Sbdar y Daniel Posse) en 12 años de gestión, además de escoger al ministro público fiscal Edmundo Jiménez. En la primera ocasión que se le presentó -hace menos de nueve meses-, Manzur se inclinó por quien era hasta entonces su fiscal de Estado, Daniel Leiva. Previamente, el mandatario había elegido al ex fiscal Washington Navarro Dávila como ministro público de la Defensa e integrante de la Junta Electoral Provincial.

La aceptación de la dimisión obligará a archivar los pedidos de destitución del vocal en trámite en la Legislatura

Larga licencia

La posibilidad de que Goane dimitiera quedó insinuada en febrero cuando aquel pidió permiso para no asistir a trabajar. En ese momento, el presidente Posse adujo que el vocal decano -especie de número dos del cuerpo- había quedado afectado por el fallecimiento de su par Antonio Gandur (Leiva lo sustituyó). Nunca trascendió oficialmente el parte médico del vocal decano, pero, a medida que pasaban los meses, su ausencia temporal empezó a convertirse en una situación definitiva. La renuncia lucía inexorable en las últimas semanas, sobre todo luego de que el abogado Gustavo Morales acusara a Goane de incurrir en mal desempeño.

Salud delicada del juez

Antes de la feria de invierno, el denunciante adujo que las dificultades de salud hacían inviable la permanencia del juez supremo en el alto tribunal. El primer día hábil después del receso, Morales se presentó de nuevo en la comisión de Juicio Político para acusar a Goane por la supuesta desaparición de los Tribunales de una denuncia de presunta tentativa de abuso sexual articulada en su contra en 2011. El martes, el oficialismo decidió pedir explicaciones al vocal decano por las dos denuncias. Sólo el radical Eudoro Aráoz se opuso al traslado de los pedidos de destitución. El procedimiento legislativo caerá en el momento en el que el gobernador acepte la dimisión.

Renunció, pero no al 82% móvil

Goane renunció en forma condicionada al otorgamiento de la jubilación con el beneficio del 82% móvil. El magistrado ya había percibido haberes previsionales antes -asunto que derivó en polémicas sobre incompatibilidad-, pero, durante la crisis económica de 2001-2002, dejó de lado aquel ingreso por “solidaridad”, según él mismo refirió. Este antecedente complicó los trámites ante la Administración Nacional de la Seguridad Social hasta el punto de que el secretario administrativo de la Corte, Gustavo Ahmad, viajó esta semana a la capital del país para quitar los obstáculos.

Con Goane se termina una época en la Corte. Él era el último representante del alto tribunal diseñado luego de la intervención federal de 1991. Sus credenciales como administrativista le depararon una carrera singular en el Estado. Fue director del Registro Civil y fiscal de Estado antes de llegar a la Justicia. Gobiernos democráticos y de facto reconocieron la capacidad jurídica que lo llevó a ser profesor titular en Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

Goane resistió a casi todo en el ejercicio de la función pública. La sociedad lo defendió como a nadie en 2008 cuando Gumersindo Parajón requirió su destitución por los puestos que había desempeñado durante la dictadura. A esta acusación, que fue por fin descartada, le siguieron cuestionamientos por su propensión al nepotismo. Goane no se movió ni un centímetro. En 2011, su verbosidad le jugó una mala pasada: responsabilizó a las mujeres por la baja productividad de los Tribunales. Los reproches obligaron al vocal decano a retractarse, pero el declive no retrocedió. El 10 de noviembre de 2018 y tras siete años de silencio, Goane volvió a expresarse sin pelos en la lengua. “No tengo ninguna misoginia: es un invento”, dijo a propósito de una distinción que la UNT le había denegado. Y a modo de diferenciación agregó que abominaba que abogados con 31 aplazos como Navarro Dávila llegaran a la cúpula judicial. “Me parece terrorífico, un espanto y una aberración”, sentenció.

fuente: lagaceta

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