“Mi poesía está comprometida con los problemas sociales”

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Por Manuel Rivas | Alfredo Pablo Espeche es, por sobre todas las cosas, un poeta atravesado por las injusticias que a diario se observan en las calles de la provincia. En esta nota le damos la posibilidad de que los lectores lo conozcan.

“Me gustaría que los chicos de la calle pudieran descubrir su talento”. Ese es un deseo, quizás utópico, que transmite claramente ese halo de poeta urbano que lleva consigo Alfredo Pablo Espeche. Este autor que da a luz poemas comprometidos con los problemas sociales trabaja de electricista.

-¿Desde cuándo descubre que le gusta la Literatura?
-Desde la primaria, que hice en el Colegio Nuestra Señora de Luján, me destaqué en la lectura y la narrativa, pero una casualidad me puso en situación de escribir algo más poético cuando cursaba el secundario.
-¿Cuál fue esa situación?
-Mis compañeros veían que me destacaba en las clases de Literatura. Uno de ellos me pidió que le escribiera una carta de amor para una chica. Primero le dije que lo pensaría. Después acepté.
-¿Qué resultados tuvo la carta?
-Mi compañero se puso de novio. Primero le pedí el nombre de la chica, las circunstancias en que la había conocido y otros detalles que consideré necesarios. Luego del éxito de esa carta, otro compañero me pidió lo mismo. Acepté pero me sentí incómodo así que fue la última carta de amor que escribí por encargo. No me parecía ético.
-¿Cómo descubrió la poesía?
-La profesora Aurora Muñoz nos hacía escribir pequeños poemas. Al principio escribía sin rima y sin muchos recursos estilísticos, pero la profesora me alentaba. Hasta que descubrí la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer. Quedé fascinado. Para mi es un portento, el padre de la poesía. Su leyenda me marcó mucho. Luego de eso mis poemas comenzaron a tomar forma. La profesora nos pedía que leyéramos aunque sea quince minutos al día.
-¿Siguió unido a la Literatura después del secundario?
-No, cuando salí de la secundaria comencé a estudiar ingeniería electrónica, por lo que dejé a un lado la poesía. Estuve en la Tecnológica hasta segundo año y dejé porque comencé a trabajar en ventas. Sin embargo, fiel al consejo de mi profesora del secundario, en los huecos que tenía leía libros. También escribía poemas.
-¿Cómo llegó la posibilidad de publicar un libro?
-Hace cinco años publiqué en las redes sociales un poema. Un abogado amigo, Ángel Leal, se comunicó conmigo y me preguntó si el poema era de mi autoría. Le dije que sí y me preguntó si tenía más. En esa época escribía en servilletas y se los regalaba a algunas personas, pero tenía 80 poemas. No estaba en mis sueños en ese momento escribir un libro, pero se presentó la oportunidad y este amigo me contactó con gente del ambiente político. Hasta que finalmente me contacté con quienes le dieron forma de libro y caí en la cuenta de que estaba a punto de publicar.
-¿Qué título le dio al libro?
-“Poemas urbanos desde mi alma” se llamó y tuvo una tirada de 250 ejemplares. También publiqué en una antología del taller literario “El Espacio de Epicuro”, que dirige el licenciado en Letras, Miguel Figueroa. Esa antología se llamó “4 Poemas y 1 cuento falaz”.
-¿Con esas publicaciones ya se puede considerar un escritor?
-No es un título que te da alguien. Me contento con ver la reacción que le genera un poema que le entrego a una persona en la calle. En paralelo, uno participa de concursos o se junta con otros escritores, como en la Sociedad Argentina de Escritores, que finalmente tuve que dejar porque mi trabajo me insume mucho tiempo. Eso sí, me las arreglo para ir al taller literario.
-¿Qué te motiva del taller literario?
-Me entusiasma porque es una experiencia enriquecedora. Trabajamos en lectura y escritura. Analizamos, debatimos y creamos. Allí coincidimos con Verónica González, Gustavo Díaz Arias y Guillermo Tames, con quienes publicamos la antología.
-¿Sólo se dedica a la poesía?
-Sí. Este año comenzaré con cuentos, aunque estoy un poco reticente porque tengo un compromiso social que puedo desplegar con la poesía. El cuento es una ficción. Me gusta para volar pero la poesía es algo más comprometido. Puedo hablar del mendigo, de la madre soltera, del niño que no ha nacido, del chico que vende chocolates y hasta de los payamédicos.
-¿Qué cosas le duelen?
-La pobreza, la indiferencia y la mentira me duelen mucho. Por eso me gusta darle esperanzas a la gente. Me gustaría que los chicos de la calle puedan descubrir sus talentos. Sería una manera de darles igualdad de oportunidades.

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