Con los últimos resultados de una larga investigación se conoció una nueva estrategia: pool de narcos para comprar marihuana en grandes cantidades y distribuirla en el sur de Tucumán, en Santiago del Estero y en Catamarca.

Un pool, según los manuales de economía, es un acuerdo temporal entre personas que se realiza con el objetivo de dominar el mercado del producto. Y eso es lo que sucedía con esta organización. Sus miembros se habían unido para manejar el mercado de la marihuana en las tres provincias. La sociedad estaba integrada por un financista, un tal “Porteño” que sería oriundo de la localidad bonaerense de Quilmes y está radicado hace varios años en Arcadia, al sur de la provincia. Los otros miembros son el catamarqueño “Ton Jones” y el santiagueño “El Loco”.

Llegar a estos sospechosos fue difícil y tardó casi dos años. Todo comenzó cuando la División Antidrogas Tucumán de la Policía Federal, a través de una denuncia anónima, empezó a investigar un quiosco que funcionaba en la ciudad de Aguilares. Establecieron que un tal “Mono”, miembro de la barrabrava de Jorge Newbery, y su esposa, conocida como “La Despeinada”, se dedicaban a la venta de drogas en su casa y en las inmediaciones del estadio de los “celestes”.

Cuando los uniformados trabajaban en elementos probatorios contra la pareja, descubrieron quién era el proveedor. Pidieron autorización al fiscal federal Carlos Brito para analizar ese vínculo. Así llegaron hasta “El Porteño”, que residía desde hace varios años en el sur de la provincia.

El sospechoso, según confiaron fuentes judiciales, se habría asociado con “El Loco” y con “Ton Jones” para comprar al por mayor esa droga. Después de acopiarla en nuestra provincia, la distribuían en diferentes quioscos tucumanos, santiagueños y catamarqueños.

Los federales decidieron profundizar la pesquisa al descubrir algunos indicios sobre quiénes eran los proveedores de la marihuana que traficaba el pool. La pista los llevó hasta Corrientes, donde confirmaron que los supuestos vendedores eran dos hombres de apellido Solís. También descubrieron que un paraguayo, identificado como “Chino” era el responsable de ingresar la droga al país por vía fluvial.

Los operativos

El juez federal Daniel Bejas, con los resultados de la investigación en sus manos, ordenó una serie de allanamientos en cuatro provincias. El primero de ellos se desarrolló en Chaco. Los pesquisas, después de un seguimiento de más de cuatro días, lograron interceptar al camión que trasladaba alrededor de 370 kilos de marihuana en un Ford Cargo. Primero detuvieron a un hombre que transitaba en una camioneta y que iba “abriendo el camino” para avisar a los del camión si había controles.

Luego, en el puesto de peaje de Resistencia, hicieron frenar al vehículo que era conducido por “El Porteño”.

Una hora después de haberse concretado esa medida, la sede de la Agencia Antidrogas era un ir y venir de gente. Los investigadores se apresuraban para solicitar nuevos procedimientos en cuatro provincias diferentes. Después de que Bejas las autorizara, se inició la segunda etapa del procedimiento.

En Corrientes, arrestaron a los proveedores de la droga. En La Banda, en Santiago del Estero, aprehendieron a “El Loco”; y, en la capital catamarqueña, a “Ton Jones”. Sólo el último se resistió a la medida.

El grueso de los procedimientos se realizaron en las ciudades de Alberdi y de Aguilares. En ambos municipios se detuvieron a un total de 11 individuos. Entre ellas, nueve personas que realizaban tareas de transporte y distribución de la marihuana en las tres provincias. También fue detenida la pareja que habría disparado la investigación.

En los allanamientos, según confiaron fuentes judiciales, también secuestraron al menos nueve vehículos (varios de ellos de alta gama), documentación de importancia para la causa, celulares y elementos informáticos que serán peritados por los especialistas de la Policía Federal.

La detención de los integrantes de la banda dejó al descubierto las importantes ganancias que conseguían con este negocio. Según confirmaron fuentes judiciales, compraba el kilo de marihuana a $ 6.000 y lo comercializaban a $ 15.000. En las calles de la provincia, el valor de los 25 gramos de marihuana (la dosis que más se vende) es de $ 800.

Para entender la magnitud del negocio, si los 370 kilos no hubieran sido secuestrados, el grupo habría obtenido una ganancia neta de más de $ 3 millones. El valor en la calle de esa cantidad, comercializada al por menor, es de casi $ 12 millones.

Desde la Justicia Federal no pudieron determinar qué tiempo lleva la organización realizando este tipo de operaciones. Sí habrían descubierto que existía una relación de extrema confianza entre ambas partes. Según consta en el expediente, trajeron un cargamento (no trascendió de cuántos kilos) sin pagarlo y, a las semanas, los correntinos viajaron a la provincia para cobrarla.

 

fuente: lagaceta

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