Se estudia una medida que incluiría que el equipo cordobés no pueda jugar en el estadio Kempes lo que resta de 2017 y una importante multa económica; sobre la mesa estuvo la quita de nueve a quince puntos y hasta la desafiliación.

Tras la muerte de Emanuel Balbo, la víctima número 318 por la violencia en el fútbol en 95 años, la nueva AFA liderada por Claudio Chiqui Tapia analiza un fallo inédito e histórico contra Belgrano para sentar un precedente para el futuro.

Ayer fue un día intenso en el tercer piso del edificio de la AFA en la calle Viamonte, donde las reuniones se sucedieron desde muy temprano. El grupo de WhatsApp del Comité Ejecutivo discutía la posición que tenía que tomar la Casa del Fútbol.

El llamado de Tapia al padre de Emanuel vía Emeterio Farías, presidente de la Liga cordobesa, fue el primer gesto humano de un presidente que insistió todo el día con dar la cara y ponerse al frente de cualquier acción.

Luego se comenzó a pensar en una conferencia de prensa y se terminó con un escueto comunicado con el luto negro en la antesala del gran debate: ¿qué medida tomar para marcar la cancha contra los violentos en el inicio de la gestión Tapia?

Un tercer piso con tantas voces como dirigentes presentes intentaron persuadir al presidente de la AFA sobre la medida histórica y ejemplar que debía realizarse en este inicio de gestión para marcar un antes y un después.

Rápidamente se consensuó en impedirle a Belgrano jugar en el estadio Kempes lo que resta de 2017 y algunos hasta se animan a enfatizar que esta medida se ampliará a toda la ciudad de Córdoba y el estadio propio en Barrio Alberdi.

Luego se sumó una multa económica muy importante al club organizador y, con el presidente del Tribunal de Disciplina presente, Fernando Mitjans, hasta comenzaron a barajarse otras dos sanciones que marcarían un antes un un después porque sería extender la medida al plano deportivo: la quita de puntos y hasta la desafiliación.

En la última etapa de la era Grondona la doctrina siempre fue aplicar sanciones económicas y disciplinarias pero no deportivas porque se contaba con la premisa que “los puntos se ganan y se pierden en la cancha” y además se buscaba no darle una herramienta de extorsión a los violentos.

Sin embargo, con los nuevos aires que soplan en el edificio de Viamonte, algunos se animan a contrarrestar la doctrina Grondona y piensan que es tiempo de aplicar sanciones deportivas para “desterrar la violencia de las canchas argentinas”.

Esta tarde en el Comité Ejecutivo, el presidente dejará en manos del Tribunal de Disciplina la aplicación de la sanción a Belgrano, algo que está encaminado, pero que sólo el tribunal tiene la facultad de dictar dentro de la AFA. Luego habrá un tiempo de descargo para el club cordobés y finalmente se espera que para el martes/miércoles de la semana próxima se comunique la decisión final.

Fuente: La Nación

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