Los profesionales de la salud que atendieron a la paciente, remarcaron la importancia de los diagnósticos tempranos para evitar situaciones de emergencia.

La doctora María Fabiana Reina, ginecóloga infantojuvenil, contó que la paciente ingresó a la guardia pediátrica del hospital con un fuerte dolor abdominal. Luego de estudios complementarios, se puedo determinar el diagnóstico de una malformación ginecológica que requeriría intervención quirúrgica para su resolución.

Al respecto, la profesional explicó que la niña lleva tres años de edad ginecológica, es decir, desde que menstruó por primera vez y que, si bien consultó en varias oportunidades en ese periodo, la respuesta a su dolor fue que es ‘normal’.

“Esta fue una situación de urgencia, por lo que se le realizaron estudios complementarios donde se evidenció una malformación genital que consta de dos úteros. Uno que funcionaba y comunicaba hacia afuera, por ello la paciente menstruaba y el otro que funcionaba pero que no tenía comunicación externa, lo que no le permitía la exteriorización de la sangre”, detalló.

El síndrome de Wünderlich es una anomalía congénita de los conductos de Müller, causada por un fallo de fusión. Se caracteriza por un útero didelfo asociado a una hemivagina obstruida por un septo transverso y agenesia renal ipsilateral.

La profesional contó que tuvieron una charla con la niña y su mamá, donde cuentan que su primer periodo fue a los 10 años, pero que desde los 11 consultaron a varios médicos por dolores menstruales, quienes les habían respondido que estos eran normales y que ya se les iban a pasar.

“Una de las consideraciones más importantes, que me gustaría recalcar, es que no demos por sentado que el dolor en la menstruación es normal y mínimamente con una ecografía, esta niña a los 11 años se podría haber diagnosticado, sin las complicaciones que tuvo hasta ahora”, resaltó Reina.

La ginecóloga indicó que a la niña se le hicieron dos cirugías: en primera instancia fue de drenaje, que se realizó el miércoles de la semana pasada, donde se sacó la sangre de la vagina que no tiene comunicación. En el día de hoy se procedió a resecar el tabique vaginal para que quede con las estructuras normales y para que siga menstruando sin dolor y la intervención fue exitosa.

“Esta malformación, al tener un útero que funciona, pero por un tabique de la vagina no tiene comunicación exterior, la sangre se junta y el único lugar que tiene para salir es la cavidad abdominal a través de la trompa”, explicó.

Reina manifestó que la recuperación se basa en controles ambulatorios, no menstruará por un año, ya que hubo compromiso del abdomen por dentro. Luego recuperará la menstruación normal y se le realiza una laparoscopia de control al año de la cirugía.

“Esta intervención quirúrgica le mejora la calidad de vida porque resuelve la obstrucción para la salida de la menstruación y no tendrá dolor. Esto significa brindar una mejor calidad de vida”, y a la vez, explicó que esto se podría haber detectado años anteriores con un buen diagnóstico, ya que no se debe dar por sentado que la menstruación tiene que doler.

Cabe destacar que los médicos que participaron de las cirugías fueron: el doctor Carlos Gargiulo, urólogo infantil del hospital del Niño Jesús; la doctora Lucía Paladini, cirujana pediátrica; las doctoras Ángela Díaz y Agustina Allende, laparoscopistas pediatras, el anestesista Nicolás Camporrotondo y las instrumentadoras Elena León y Evelyn Herrera.

Finalmente, la especialista enfatizó: “Existen cambios ambientales que afectan a las personas en nuestro desarrollo. Se observan actualmente situaciones clínicas que antes eran poco frecuente o quizás se presentaban en otras edades. La recomendación es realizar una evaluación de crecimiento y desarrollo ginecológico y endocrinológico a los 3, a los 8 y a los 11 años y luego de 6 meses de tener la primera menstruación y como se explicaba anteriormente, no tomar el dolor menstrual como algo normal”, cerró.

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