Pulgar arriba. Alfredo Ramírez marcó el último penal, el que le dio el ascenso a Central Córdoba.
El Ferroviario santiagueño le ganó a Sarmiento por 5-3 en la definición desde los doce pasos. En los 90 minutos, habían igualado 0 a 0.

El tiro de Alfredo Ramírez se clavó en el arco de Manuel Vicentini y explotó en las gargantas de los hinchas de Central Córdoba de Santiago del Estero. El equipo ferroviario, a sólo cinco días del festejo de su centenario, consiguió el ascenso a la Superliga. Lo hizo en el estadio Eva Perón de Junín, un terreno hostil, con el público en contra y ante un rival que había sido animador en la categoría.

De hecho, Sarmiento terminó en el primer lugar de la tabla de posiciones de la B Nacional. Perdió el desempate con Arsenal y volvió a caer en la final del Reducido. El año pasado, se le había escapado el regreso a Primera contra San Martín de Tucumán. El Verde tuvo media docena de posibilidades de gol. Cuatro veces falló Nicolás Orsini. Y terminaron celebrando los santiagueños en los penales. Para ilusionarse como en los viejos Nacionales de la década del sesenta y el setenta, cuando se dieron el gusto de imponerse en la Bombonera.

Diego Jara, Javier Rossi, Facundo Melivilo, Hugo Vera Oviedo y el mencionado Ramírez marcaron los penales de Central Córdoba. Ariel Kippes, Nicolás Castro y Leonardo Villalba convirtieron para Sarmiento. César Taborda tapó el remate de Franco Leys.

Fue ordinario el primer tiempo y mucho más emotivo el complemento. Sarmiento se mostró más agresivo, empujado por el aliento de su gente. A bordo de un 4-4-2 que tuvo al doble Nico arriba, Miracco y Orsini. Los dos se encontraron en la situación más clara que generaron. El partido había superado el primer cuarto de hora. Miracco recibió de espaldas, metió un pase largo entre los centrales, se filtró Orsini y la punteó por encima de Taborda. La pelota rebotó en el travesaño.

Resultó la acción más nítida de esos primeros cuarenta y cinco minutos. A fin de cuentas, la única. Después, todo se desarrolló entre algún centro o tiro de media distancia de Matías Garrido. Enfrente, Central Córdoba sólo propuso orden defensivo, líneas apretadas, a la espera de una réplica. En ese 4-2-3-1, quedó demasiado aislado Javier Rossi, la referencia de ataque de los santiagueños que no inquietaron a Manuel Vicentini, número uno de Sarmiento.

En el segundo tiempo, Orsini desperdició tres chances inmejorables. Más allá de sus buenos movimientos y conexiones con Miracco, estuvo impreciso a la hora de definir la jugada. Primero, Taborda voló para tapar un disparo esquinado. Después, quedó mano a mano con el arquero santafesino y su tiro se perdió a centímetro del palo derecho. Finalmente, combinó con Leonardo Villalba a través de un taco, buscó la devolución, encaró y cuando pisó el área remató alto.

Central Córdoba encontró más espacios y lastimó por afuera. Sin embargo, fue Facundo Melivilo, reemplazante de Marcos Sánchez, el que más preocupó a Vicentini. El guardameta tuvo que esforzarse para tapar un remate del delantero nacido en General Pacheco.

Aguantó las embestidas de Sarmiento y tuvo su premio desde los once metros. Había terminado sexto en el campeonato. Eliminó a Platense y a Almagro. Enfrentó a Sarmiento. Y sorprendió. Con 100 años recién cumplidos, puede brindar por su ascenso a Primera.

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