El intendente capitalino, Germán Alfaro, resultó ser el gran perdedor en la renovación de la mesa de conducción del Concejo Deliberante. Con ello se sumó a idénticas situaciones que tienen como protagonistas a sus pares de Cambiemos, Mariano Campero y Roberto Sánchez, de los municipios de Yerba Buena y Concepción respectivamente.

Quien no recuerda cuando hace dos años varios referentes de Cambiemos, encabezados por el renunciado titular del Plan Belgrano, José Cano; el intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro y el secretario de Vivienda y Hábitat de la Nación, Domingo Amaya, entre otros, brindaban su apoyo al intendente de Yerba Buena, Mariano Campero, por considerar que estaba siendo duramente criticado. Horas después, Campero perdía el manejo del Concejo Deliberante de su ciudad, el que hasta el momento no pudo recuperar. Fue un verdadero fiasco político, porque ni ese espaldarazo pudo revertir la situación. Más tarde le pasó lo mismo a Roberto Sánchez. El ex piloto de rally no anduvo rápido en el ámbito político y ahora recibe pedidos de informes permanentes de su gestión, muchos de los cuales ni siquiera los responde, a imitación de lo que hace su par yerbabuenense.
Sin embargo, Alfaro nunca imaginó que una situación como esa podría pasarle en la Capital, un territorio que conoce. Ya en la primera votación de autoridades, hizo gala de su picardía para birlarle al oficialismo provincial un concejal, Javier Aybar, a quien convirtió en presidente de su propio espacio. Aybar estuvo de ese modo dos años ejerciendo la presidencia del Concejo Deliberante.

De su propia medicina
Paradójicamente, el intendente Alfaro no se quejó de esa maniobra, al contrario, se jactó de ser un estratega político. Todo lo contrario a lo que afirma ahora, queriendo instalar el relato de “golpe institucional” por parte del gobernador Juan Manzur y del vicegobernador Osvaldo Jaldo.
Sin embargo, fue él quien perdió el apoyo del concejal José María Franco, quien abandonó su espacio para constituir un unibloque. La soberbia de Alfaro le impidió recuperar a ese hombre, que comenzó a trabajar en conjunto con el resto de los ediles del peronismo. Al padre del concejal le debe mucho de su armado original en la política, allá desde la Mutual Policial. Se trató de una deslealtad impropia de su raigambre justicialista, pero disimulable dentro de ese otro espacio que es Cambiemos.
No sólo no pudo recuperar a Franco, quien ahora es el vicepresidente primero del Concejo Deliberante, sino que tampoco supo sumar el voto de los dos integrantes de Fuerza Republicana, Ricardo Bussi y Eduardo Verón Guerra.
Viéndolo de esa manera, los números no le daban para mantener a la mesa de conducción de la que había gozado por espacio de dos años. El esfuerzo por revertir la situación no se vio, ni en el intendente capitalino ni en los supuestos negociadores con los que tanto cuenta.

El rol de los republicanos
Un dato por demás curioso es que Fuerza Republicana (FR) aportó los votos para cambiar la mesa de conducción, pero no puso a ninguno de los dos ediles con los que cuenta ese partido en el cuerpo deliberativo. Sin embargo, las expresiones de Bussi luego de la sesión del viernes, pone en guardia aún más a los “alfaristas”, porque sostuvo: “pusimos las cosas en su lugar. Hasta acá el intendente controlaba al Concejo, ahora será el Concejo el que controle al intendente, y así debe ser, ya que así lo prevé el sistema republicano”.
La advertencia realizada por Bussi debe ser tomada en cuenta por la gestión municipal de Alfaro, que no podrá imponer los proyectos que eleve al recinto. Tendrá muchos inconvenientes con una mesa de conducción conformada por peronistas y con un peso pesado como Armando Cortalezzi, quien aclaró públicamente que dejó la Caja Popular para pelear por la presidencia del Concejo por expreso pedido del gobernador Juan Manzur.
Cuando se le preguntó si respondía al senador José Alperovich, la respuesta de Cortalezzi es que acató la decisión de Manzur, lo que implica un posible nuevo alineamiento, que también tendrán que tener en cuenta propios y extraños al Justicialismo.
Esta derrota de Alfaro lo complica en un convulsionado espacio de Cambiemos en donde todos se miran con desconfianza. Un José Cano que está debilitado; referentes que gestionan el desembarco de Alfonso Prat Gay; la senadora Silvia Elías de Pérez que no quiere coincidir con Alfaro ni siquiera en las fotos; Domingo Amaya que quiere plantar bandera para disputarle el liderazgo a Cano y los otros referentes que no saben en qué lugar pararse para no ser arrasados por una posible derrota de sus aliados.

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