Nota de tapa: se rompió el camión de Germán

El intendente capitalino Germán Alfaro, sufrió la semana pasada un duro revés que marca su debilidad política: perdió el manejo del Concejo Deliberante. La magnitud de la derrota se midió con las expresiones de funcionarios nacionales que acusaron al gobernador Juan Manzur de falta de códigos políticos. Armando Cortalezzi será una “piedra en el zapato” para los “alfaristas”.

“…y en el camión de Germán / pasar la vida en carroza / de salamanca y cardón / lleva en el alto una rosa mi amor / va mi Rioja la donosa / ay carnaval de febrero / quiero robarle algún beso / no me lo puedes negar / le haré de albaca un lecho a esa flor / recién cortada del huerto”.
Así reza el estribillo de la canción del cantante riojano Sergio Galleguillo, que el intendente Germán Alfaro utilizó hasta el hartazgo en la campaña electoral que lo llevó a la Intendencia. Tanto se identificó con el camión, que la gestión “alfarista” sufrió el revés del escándalo de los retornos en el Concejo Deliberante con la imagen de un transporte de caudales.
Ahora muchos afirman que el camión se encuentra con las ruedas para arriba, tras un impresionante vuelco en la sede del Concejo Deliberante, en donde el viernes pasado, perdió la conducción que le había confiado al concejal peronista Javier Aybar y a sus ediles de Cambiemos, Raúl Pellegrini y Roberto Ávila.
Lo sucedido, más allá de las culpas que le quieran endilgar a la dupla gobernante conformada por Juan Manzur y Osvaldo Jaldo, tiene que ver con la propia inoperancia política demostrada por los concejales de Cambiemos, quienes no pudieron revertir la voluntad de la mayoría de los integrantes de ese cuerpo deliberativo. Los conductores del Concejo en los últimos dos años, no lograron cimentar esa gestión, por propia impericia o por la política aplicada por el intendente Alfaro, quien recientemente expresó su vocación de reelegirse en la Capital tucumana en 2019.
También le pasaron a Alfaro aquella “cachetadita” que le dio -en plena campaña- en el rostro a Ricardo Bussi, quien con los dos votos republicanos, el propio y el de su par Eduardo Verón Guerra, definió el cambio de conducción en favor de Armando Cortalezzi (presidente), José María Franco (vicepresidente primero) y Belén Cruzado Sánchez (vicepresidente segunda).
Otro de los colaboradores directos y de mayor confianza, el concejal y presidente del interbloque de Cambiemos, Agustín Romano Norri, demostró que no tiene la cintura política ni la capacidad negociadora para convencer a nadie. Quien supo insultar a Eva Perón y jactarse de que manejaba al intendente, también forma parte de los derrotados, aunque no se haga cargo.

Manzur y Jaldo en la estrategia de restar poder a Cambiemos
La postulación de Dante Loza, un hombre de “paladar negro” en el alperovichismo, para disputar la presidencia del Concejo Deliberante capitalino, no levantaba adhesiones. Es por ello que el propio gobernador, Juan Manzur, propuso pasar a Armando Cortalezzi de la Caja Popular de Ahorros al órgano legislativo municipal. La jugada contó con el aval de su compañero de fórmula Osvaldo Jaldo, y fue, la que en definitiva obtuvo el resultado esperado. Cambiemos perdió el manejo del Concejo Deliberante en un escándalo que tuvo repercusiones nacionales, como las expresiones del secretario del Interior, Sebastián García de Luca, quien expresó que “no digo que lo que hicieron es ilegítimo, porque está en el marco del juego político, pero va en contra de la legitimidad que le dio la gente al intendente”, expresó el funcionario nacional con respecto a lo sucedido y responsabilizando a Manzur.

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