Una caída ante el eterno rival duele, molesta, fastidia. Perder un clásico, por más amistoso que sea, siempre es una situación incómoda y poco agradable. Y mucho más cuando la derrota llega de manera contundente y a domicilio. Pero ciertamente, y más allá de cualquier cuestión perspectiva, hay cosas que afectan más que un tropiezo deportivo. Así, el 0-3 que padeció Atlético Tucumán ante San Martín en el estadio Monumental José Fierro este miércoles fue apenas un triste aperitivo de lo que luego lamentó Juan José Govea.
Según trascendió, un grupo de delincuentes aprovechó la ausencia del ecuatoriano durante la noche del clásico (no jugó pero estuvo junto al plantel del Decano) y, mientras se disputaba el duelo tucumano, desvalijó la vivienda donde actualmente reside el punta. Según informaron fuentes policiales, algunos vecinos de Yerba Buena (ciudad ubicada en el norte de Tucumán) se dieron cuenta de que la casa que alquila Govea había sido víctima del repudiable hecho delictivo ya que las rejas frontales y la puerta principal lucían forzadas.
Así, pasada la medianoche, el delantero arribó a su domicilio con el pesar de la derrota ante el Santo en el primero de los clásicos y con la triste novedad de que ya no contaba con varias de sus pertenencias: los ladrones se quedaron con $30.000, un TV plasma, zapatillas, una notebook y ropa. Pese al mal momento, Juan Govea prefirió no realizar la denuncia.

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