De ofladores que cambian de función y de presencias sugestivas del kirchnerismo

—¡¡¡Eduard querido!!! ¿Qué hace con ese oflador en la mano? ¿Acaso se lo manoteó a la bruja para que no lo castigue cuando llega tarde?

—No, mi estimado. A mi nunca me castigan cuando llego tarde.

—¿Cómo hace?

—Cuando me pregunta de dónde vengo a esas horas, le respondo: “no me hagas acordar que me vuelvo” y ahí nomás nos sentamos a tomar unos mates.

—Pero, si viene desvelado. ¿Cómo hace?

—Le aplico una buena siesta después.

—Muy bien, tomaré nota de sus habilidades. Pero ahora cuénteme el chisme político detrás del oflador.

—Mire, anduve por el acto que realizó Osvaldo en Famaillá, en donde presentó los candidatos de su espacio.

—¿Quiénes encabezan?

—A senador, el “Gallego” Antonio Ruiz Olivares; mientras que a diputados nacionales el propio Osvaldo.

—Apuestan fuerte los muchachos.

—Sipi. Cuando salís a la cancha a jugar tenés que hacerlo en serio.

—¿Y qué escuchó en el acto?

—Que la lista que allí se presentaba estaba conformada por verdaderos peronistas y no paracaidistas. También vi a dirigentes del kirchnerismo.

—¿A quiénes vio?

—Por ejemplo a Jesús Salim.

—¿El titular de La Cámpora en Tucumán?

—Sipi.

—¿Entonces no funcionó el teléfono rojo con Juan?

—Creo que no, pero más que teléfono rojo es un mensaje de con quién está Cristina. Se acabaron los simulacros.

—¿Por eso nunca Juan consiguió la foto con ella?

—Por eso amigo. O sea que habrá interna. Juan no podía tener los pies en dos platos.

—¿Quién ganará?

—El que tenga territorio. Compare a Yedlin con Ruiz Olivares y ahí la tendrá más clara.

—Está bien claro. ¿Y el oflador?

—Osvaldo dijo que tendrán que pensar en dónde guardárselo.

—Hoy se merece una picada grande con una cervecita bien helada.

—Y agregue una pizza grande a los cuatro quesos.

—¡¡¡Ya me jodió de nuevo!!!

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