Contaminación: caquita pura en Tafí Viejo

El abandono de las instalaciones que tienen por finalidad derivar los líquidos cloacales a la planta de tratamiento, la falta de conexiones domiciliarias, y la desidia de quienes tienen que concluir las obras necesarias, forman un cóctel que atenta contra la salud de las personas y el equilibrio ambiental. Las quejas de la organización vecinal “Tafí Viejo necesita ayuda” y la falta de soluciones.

“No hay mejor vacuna que el agua potable y las cloacas. Podés tener un calendario con 25 vacunas, pero si los pibes, los chicos, las mamás, no pueden lavar la verdura, no pueden lavar la fruta y no pueden limpiar su casa con agua potable, la tarea de los médicos, de las enfermeras, de los químicos se vuelve mucho más difícil”, esas eran las expresiones con las que Cristina Kirchner anunciaba en 2013, con bombos y platillos, la inauguración de una etapa de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de San Felipe, con una inversión de más de 270 millones de pesos.
Junto a ella estaban el ex gobernador de Tucumán, José Alperovich, y la entonces senadora nacional Beatriz Rojkés. Todo parecía indicar que esas obras, que no se ven como el pavimento, llevarían alivio a muchas familias tucumanas que se sumarían a la red de cloacas y disminuiría el impacto de los pozos negros en las napas freáticas.

Contaminación en Tafí Viejo
Sin embargo esa “mejor vacuna” de la que hablaba la ex presidente, se durmió en el olvido y el abandono. Basta con observar las instalaciones abandonadas en Tafí Viejo, en donde la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) iba a colectar los líquidos cloacales, procesarlos y derivarlos a la mencionada planta de tratamiento. La queja surgió de la mano de la agrupación vecinal “Tafí Viejo necesita ayuda”, encabezada por Marcelo Maza.
Respecto a estas denuncias, Diario Cuarto Poder, pudo comprobar in situ, no sólo que las instalaciones en donde se encuentran las lagunas de sacrificio estaban abandonadas, sino que las conexiones no estaban realizadas, por lo que los efluentes cloacales se vuelcan directamente a un zanjón, que termina levando ese material contaminante a la cuenca del propio río Salí. ¿Quién se hace cargo de esa contaminación ambiental? ¿Esperarán como hacen siempre a que haya mortandad de peces en la cuenca Salí-Dulce?
Por supuesto que estas preguntas no tienen respuestas, como no hay argumentos que justifiquen la razón de la no realización de las obras que estaban previstas. Las instalaciones en donde se encuentran las lagunas de sacrificio fueron víctimas del saqueo, incluso la casa en la que debía residir un cuidador, quien se habría marchado cansado de los robos, según explicaron desde la organización vecinal mencionada.
El olor que emanan en el zanjón que se lleva directo al río Salí los líquidos cloacales se torne irrespirable y no requiere de mayores explicaciones ni de estudios químicos. Sólo de este modo se puede entender el enojo vecinal y certificar que hay desidia por parte de la SAT en la solución de estos inconvenientes. El problema es idéntico, en los municipios en los que se tendrían que haber realizado las conexiones domiciliarias y extendido la red de cloacas.

Abandono cerca de Lomas de Tafí
Sin embargo, ese no es el único problema que afronta este estado de falta de tratamiento de los efluentes cloacales, sino el de otras instalaciones abandonadas. Esta vez, cerca de Lomas de Tafí, una estructura metálica circular, muestra el óxido que marca el paso del tiempo, la falta de seguridad, de cuidadores o de empleados. Es evidente que allí no se procesa nada de lo que se prometió. Aquella “mejor vacuna”, que prometía Cristina, sigue perdida en aquel discurso cargado de optimismo.

Contaminación en Tafí Viejo
Pero, si dejamos de lado la falta de conclusión de esta gran obra que representa una solución para varios municipios, a un año de gestión de Mauricio Macri, no se puede seguir hablando de la pesada herencia. Hubo tiempo para determinar si esos más de 270 millones de pesos fueron desviados, mal utilizados, malversados o colocados en algún bolso “volador”, pero hasta el momento no pasó nada.
Las estructuras abandonadas son la prueba de esa desidia, y el fétido olor de los líquidos cloacales, que se van “puritos” hacia las cuencas de los ríos, llaman la atención a aquellos que anuncian millonarias obras para el abandonado norte del país. El denominado Plan Belgrano, a cargo del tucumano, José Cano, no se hace eco de estos problemas que afectan a muchos tucumanos. Sería bueno que recorriera esos lugares y hablara con los vecinos.
Tampoco da respuestas la SAT, el organismo que se encuentra en el centro de las críticas por su incapacidad para resolver problemas, a lo largo y ancho de la provincia, además de estar en conflicto con muchas de las municipalidades en donde sus obras echan a perder el pavimento o generan nuevos inconvenientes. Puede ser la hora en que los municipios tomen a su cargo, con los recursos correspondientes, el manejo de este importante servicio.

Las cloacas colapsadas, una postal de Lomas de Tafí
El mega emprendimiento habitacional de Lomas de Tafí fue una de las obras más importantes en materia de vivienda realizada por la anterior gestión de Cristina Kirchner; pero en el presente adolece de diversas falencias como el colapso de las cloacas. Es común observar como las alcantarillas son empujadas por los efluentes cloacales.

Contaminación en Tafí Viejo
Los vehículos circulan por allí y suelen salpicar, con cierta negligencia, a quienes transitan a pie o en bicicletas. Esa negligencia es parecida a la que tienen los responsables de solucionar el problema y que llevan adelante los destinos de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT).
Pero el problema no se queda sólo en el perjuicio que ello puede implicar para la salud de los habitantes de esa zona, sino que también afectan de manera importante a las calles, deteriorándolas y generando en ellas grandes baches, que representan un peligro para la circulación y la causa de los daños al tren delantero y las cubiertas de muchos de los vehículos que, sin percatarse de ellos, se los “llevan puestos”.
Marcelo Maza, de la organización vecinal “Tafí Viejo necesita ayuda”, señala que “hemos concretado muchas quejas ante la SAT, pero en la mayoría de los casos, no obtuvimos la respuesta adecuada”. Los reclamos también se trasladan al municipio, lo que generó más de un inconveniente y desavenencias entre el gobierno municipal y ese organismo autárquico de la provincia.

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