Atlético Tucumán derrotó a Estudiantes con gol de Coronel y un doblete de Lotti y quedó como único puntero de la Liga.

Atlético Tucumán desafía a todo el fútbol argentino, derriba la lógica y demuele a los agoreros que en la antesala a cada partido se atreven a presagiar su caída. El equipo de Lucas Pusineri dio otra muestra de autoridad, se sacó de encima al Estudiantes del Ruso Zielinski y se subió otra vez a la cima del Torneo de la Liga Profesional. El Decano invita a soñar con que no existen las utopías en un campeonato que les concede oportunidades a todos. Ante el Pincha pegó tres gritos que fue una exhibición del carácter, del temple que distingue a este conjunto valiente, que se sienta en la mesa de los grandes. Y que se ubica en la cabecera sin agachar la cabeza porque cuando llega la hora de discutir lo hace con altura, con la sólida convicción que lo llevó hasta donde está hoy: en lo más alto.

Los tucumanos reúnen varios méritos enormes. Los impulsa el combustible de un sueño. Si algo demostraron frente a Estudiantes es que tienen personalidad fuerte: el triunfo de Boca ante Godoy Cruz los obligaba a ganar para recuperar la punta. Lejos de amedrentarse, Atlético Tucumán pasó la prueba y demostró no le pesó la mochila de la responsabilidad. El conjunto de Pusineri no necesitó tener la pelota para superar a su adversario. De hecho, el Pincha tuvo un 62% de posesión, algo inusual para un equipo dirigido por Zielinski. Los de La Plata inquietaron en el tramo inicial del partido y pudieron haber arrancado arriba si Mauro Boselli hubiese estado más certero a la hora de definir, pero el Decano lo ganó porque tuvo más efectividad y supo pegar en los momentos justos del encuentro.

El local abrió el partido cuando peor la estaba pasando porque es un conjunto que sabe aprovechar cada error del rival. Y eso fue lo que hizo en la acción del gol de Coronel, cuando sacó rédito de una falla de Estudiantes en la salida. El empate transitorio de Leandro Díaz, quien no lo gritó por su pasado en Atlético Tucumán, no hizo mella en los dirigidos por Pusineri, que no se cayeron ante el impacto, fueron muy pacientes y nunca cayeron en el terreno de la desesperación.

 

 

 

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