Tito Franklin Escobar Ayllon fue capturado ayer en la ciudad de El Alto tras un trabajo coordinado entre la PFA, Gendarmería y la Policía de ese país. Seguir a su familia fue una de las claves para arrestarlo.

En la madrugada de hoy, poco después de las 2, Tito Franklin Escobar Ayllon, el taxista acusado de violar a una joven a bordo de su Chevrolet Spin en Colegiales en abril de 2015, regresó a la Argentina con sus manos esposadas tras pasar más de 8 años prófugo. Lo detuvieron ayer miércoles en la ciudad de El Alto en Bolivia, luego de meses de rastrearlo. La pista sobre su paradero en el país vecino estaba desde el año pasado, había llegado al Ministerio de Seguridad de la Nación, particularmente al escritorio de la secretaria de Seguridad, Mercedes La Gioiosa.

Tito Ayllon era, básicamente, el prófugo de prófugos. Su nombre siempre surgía en la discusión cuando se hablaba de un delincuente que falta tras las rejas. Su delito había sido el símbolo terrible de una época, un mensaje de la violencia machista a todas las mujeres, que les decía que ninguna de ellas estaba segura.

Así, su caída, en cierta forma, se convirtió en una cuestión de Estado. Un grupo de efectivos del Departamento de Inteligencia contra el Crimen Organizado de la PFA lo rodeó en el trayecto de vuelta al país, la misma división que fue la clave para capturarlo, con un pedido internacional emitido por el Juzgado N°2 a cargo de Manuel Gorostiaga.

Llegó a Ezeiza en un vuelo de Boliviana de Aviación, tras una escala en Santa Cruz de la Sierra. Lo vieron desmejorado, visiblemente más canoso y envejecido que en la foto de most wanted con la que el Estado Argentino había ofrecido 5 millones de pesos de recompensa para quien lo entregara. Lo esperaba personal de Interpol de PFA, así como una guardia de 20 móviles para llevarlo a la dependencia de la Federal en Villa Lugano, sobre la calle Madariaga.

Tito podría haber elegido volar bajo, desaparecer literalmente del radar. Capturar a un prófugo extranjero en su país de origen siempre es un triple salto mortal para las fuerzas de seguridad argentinas, pero a Escobar Ayllon lo traiciónó el corazón.

Tras violar y escapar, volvió a su familia. Y su familia, precisamente su madre, fue la clave para capturarlo.

Escobar Ayllon en el aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra, antes de ser extraditado a la ArgentinaEscobar Ayllon en el aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra, antes de ser extraditado a la Argentina

La pista boliviana llevó a identificar los teléfonos de la familia de Escobar Ayllon, que fueron intervenidos. También, se realizó una serie de seguimientos. Así, se determinaron todos los domicilios.

La investigación -realizada entre la PFA, Gendarmería y la Policía boliviana- no se redujo solo a Bolivia, también hubo movimientos en Jujuy y la provincia de Buenos Aires.

Así, por ejemplo, fueron por Emma Emiliana, la madre del taxista, así como su padrastro.

“Continuando con la investigación, se relevaron las cámaras de seguridad emplazadas en las Terminales de Ómnibus de Retiro y Liniers, a fin de determinar el arribo a la Provincia de Buenos Aires de Emma Emiliana AYLLON CHUQUIMIA, y su pareja, Juan Gerardo TORREZ VEINTEMILLAS, a quienes se los observó y siguió durante toda su estadía en la Provincia de Buenos Aires, hasta su regreso al Estado Plurinacional de Bolivia”, asegura un informe oficial.

Luego, investigaron giros de dinero de la madre y el padrastro.

El informe continúa: “Del análisis de la información, obtuvo como resultado que tanto su madre, como su pareja, enviaron en distintos momentos dinero, a una persona de sexo femenino, a un domicilio de la Ciudad El Alto, del Estado Plurinacional de Bolivia, quien resultó ser la pareja de AYLLON ESCOBAR”.

Es decir: el taxista no solo había vuelto efectivamente a Bolivia, sino que, literalmente prófugo por violación, ahora tenía una novia.

Así, se envió el dato a la Policía de Bolivia, que lo capturó al verlo salir de la casa que ocupaba en El Alto.

2015: la última foto conocida del taxista antes de su captura2015: la última foto conocida del taxista antes de su captura

El caso

Según la acusación de la Justicia, Manuela Ponz -que escribió un libro para relatar su experiencia- fue violada en abril de 2015 por el taxista a bordo del auto marca Chevrolet modelo “Spin” de la empresa “Premium” que manejaba Ayllón, después de haber salido de un bar de la zona de Colegiales. La atacó luego de que se quedara dormida en el asiento trasero.

Escobar Ayllón huyó de su vida rápidamente. Dejó de percibir los beneficios sociales que cobraba en ese entonces, abandonó su domicilio en Sarandí y terminó su relación laboral con un empresario de taxis de la comunidad boliviana al que le manejaba.

Sin embargo, su propia mujer lo señaló.

Escobar se convirtió en el principal sospechoso luego de que quien era su pareja se presentara en una comisaría de Sarandí y asegurara que le reconoció la violación. El taxi fue encontrado en Balvanera poco después, una zona donde Escobar tenía un domicilio.

Será indagado mañana viernes, según fuentes oficiales.

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