¡River campeón! Recampeón. Otra vez de la mano de Gallardo, que en poco más de dos años sumó cinco estrellas internacionales, la misma cantidad que tenía el club antes de su llegada. Y Núñez, con un Monumental reventado de gente, fue una fiesta una vez más. Sin brillar, por momentos apretando los dientes, era una final y los jugadores sabían que no se les podía escapar. Como para empezar a recuperar la confianza dormida, para tomar aire, confianza y concentrarse ahora en la Copa Argentina, que lleva a la Libertadores. Más copado que nunca,

River, que fue más que su rival en los 180 minutos que duró la serie, no tardó nada en abrirlo. Un tiro libre cobrado rápido y la aparición solitaria de Driussi para anticipar el 1-0. Y siguió buscando, con mucha participación del Pity Martínez (estuvo en duda hasta el final por anginas), que quiere convencer a los hinchas de que puede lucir la 10. Con los volantes que no dejaban de atacar, con un Ponzio enorme en el medio. El equipo que Gallardo quiere reiventar.

Y también con Alario, el tipo que especialmente pidió retener el Muñeco y que sigue pagando con goles, como aquel otro que hizo en la final de la Libertadores, también de cabeza. Le tocó sufrir un rato con el descuento de Salaberry (sobre el final tuvo otra y definió mal), lamentar la vaselina del Pity al travesaño pero finalmente llegó el desahogo, un grito unísino y Monumental para festejar otra Copa de esas que antes eran tan esquivas. Todos a la autobomba para recorrer el anillo. Otra vuelta, otra, y el fuego sagrado que iluminó nuevamente en Núñez.

Fuente: Olé

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