Presentan el libro póstumo de la psicóloga Marta Sialle de Gauna

El viernes 19 de marzo en Santiago del Estero, editorial Umas presenta el esperado libro de Marta Sialle de Gauna: “Del desierto su semilla. Suicidio y ofrecimiento sacrificial al padre. La autoficción de Jorge Baron Biza”. Una tesis doctoral adaptada a ensayo.

Expectativa en Santiago del Estero y Tucumán

Los organizadores informaron que el encuentro será a las 18.30 en Sixto Espacio Cultural, avenida Belgrano 1991, Santiago del Estero. La presentación estará a cargo de Luciano Lutereau, Marta Gerez Ambertín, María Elena Elmiger y Carolina Azar.

La labor de la autora en ambas provincias genera expectativas y es por ello que los organizadores señalaron que aquellos interesados que no pueden asistir de forma presencial podrán seguir la presentación por la plataforma Youtube.

Acerca del libro

Se trata de la tesis doctoral de la autora que la editorial Umas adaptó al formato ensayo a fines de 2020, inaugurando con este título su colección Homo Academicus.

La hipótesis principal de Marta Sialle de Gauna es la que interpreta en la bibliografía de Jorge Barón Biza una posición de ofrecimiento sacrificial a su padre, el tristemente célebre Raúl Barón Biza, también escritor como Jorge Barón Biza, aunque más conocido por el ataque con ácido a la madre de Jorge anterior a su suicidio en 1964.

Después de esa cruel agresión empieza la novela “El desierto y su semilla” (1998) la misma que fue el insumo principal de la autora para plantear sus propias ideas acerca de la escritura y la trayectoria de Jorge Barón Biza.

Estructura novelada

Marta Gerez Ambertín escribió el prólogo para este libro en el cual rescata la estructura novelada de la obra y la estatura ética de la autora que no se centra en los aspectos más dramáticos porque entiende que hay sobrevivientes.

El libro cuenta también con vasta documentación, un apéndice fotográfico con algunas fotos de época que fueron restauradas digitalmente y un apartado bibliográfico que rastrea en la obra de psicoanalistas varios el asunto del autocastigo y el ofrecimiento sacrificial; y por otro lado, un recorrido por la literatura que distingue autobiografía de autoficción.

Palabras de Daniel Link

A Jorge Barón Biza le dediqué un texto que dio la vuelta al mundo, “Un Edipo demasiado grande”: es faja de la edición española de El desierto y su semilla (2007), está traducido al italiano como “Un Edipo troppo grande” (2005) y al francés como “Un Œdipe trop complexe” (2011, edición de homenaje a diez años de su muerte).

Cada vez que me pongo a corregir ese texto, me da pena y fastidio que él no esté acá para disfrutar de sus traducciones. No sé si él se daba cuenta de la importancia de su libro pero para mí es de una intensidad y una perfección rayana en lo inconcebible.

Creo que el mayor mérito del libro es el modo (desconocido hasta entonces entre nosotros, tan tímidos, tan timoratos) en que se jugó la vida en esas páginas.

Dandysmo y malditismo

Tenía un poco del dandysmo de la generación del ochenta, pero muy de provincia (casi nadie sabe lo que eso significa, el peso que implica), mezclado con algo del malditismo que le venía de su padre, Raúl Barón Biza, famoso porque le desfiguró la cara con ácido a su mujer, la madre de Jorge, porque se suicidó sin ninguna consideración hacia sus hijos y, también, porque dio a la literatura argentina algunos de sus textos más raros, que combinan el rencor y la potencia imaginativa de Roberto Arlt con una prosa que no tiene nada que envidiarle a la de Horacio Güiraldes.

Antes de conocer a Jorge yo no había leído nada de Raúl, y si después me entretuve con sus textos afiebrados, excesivos, fue para entender mejor el paso de vida que es El desierto y su semilla, esa novela fulgurante que he decidido acompañar hasta el fin de los tiempos.

Este libro, que fue antes una tesis doctoral, se suma ahora a mi acompañamiento y amplifica la indagación sobre la obra de Jorge. Esperemos que pronto seamos legión, y que sepamos más.

Palabras de Marta Gerez Ambertín

No es un logro menor de Sialle el recuperar para el psicoanálisis el eje central de la lógica del sacrificio en Occidente vinculándolo, en el análisis de los textos de Jorge Barón Biza, con el del parricidio.

En ellos se juega la ambivalencia del parricidio simbólico y el parricidio de sangre al exponer a cielo abierto las faltas del Padre y de los Padres concatenadas en torno al eje lacaniano de los–Nombres–del–Padre.

Un libro de interés psicológico y psiquiátrico

Este libro de Marta Sialle ha de concitar el interés tanto de psicólogos, psicoanalistas y psiquiatras –por su pormenorizado análisis de la problemática psicoanalítica específica del suicidio y el sacrificio al padre–, como el de los estudiosos de las problemáticas de la producción literaria de autoficción diferenciada de la autobiografía –temática que ha suscitado una fuerte polémica entre los colegas de la letras en los últimos tiempos–, pero no dudo que también será valorado por todo lector inquieto ya que uno de los mayores elogios que hizo el jurado a la defensa de la tesis doctoral de Sialle de Gauna (que es el núcleo de este libro) fue el que, más allá de los méritos en materia de investigación psicoanalítica plenamente lograda, el estilo de su investigación podía asimilarse al de una novela policial.

El tema atrapa, la manera de presentar el tema atrapa y los resultados son altamente cautivantes, por lo cual no es fácil, a pesar de la densidad de los conceptos y temáticas trabajadas, abandonar la lectura.

Una tesis doctoral sobre psicoanálisis, desarrollada a manera de intriga policial, es lo que tan bien ha presentado la editorial UMAS y que el lector tiene en sus manos. Solo resta su lectura, a la que invito amablemente.

La vida de la autora

Mario Lavaisse elaboró esta breve biografía de la autora, en la cual aborda no sólo su formación académica sino aspectos de su vida personal y del modo de producir los textos, como el que ahora sale a la luz.

Marta Sialle (1946-2018) fue una de las primeras lectoras de Lacan en Santiago del Estero. Eran los principios de la década de 1970 y por entonces el célebre psicoanalista francés aún dictaba sus seminarios.

Marta Sialle de Gauna.

La circulación de estos, en formato texto, no era la disponible en la actualidad ni mucho menos. Marta tenía en su biblioteca unos seminarios que eran unos encuadernados en portugués, algunos números de la emblemática Ornicar? y también los seminarios escritos por Monique Chollet, traducidos al español.

Su familia

Luego llegarían las ediciones en castellano de Paidós, traducciones del texto establecido por Jacques Alain Miller. Marta nació en el seno de una familia de comerciantes, descendientes de inmigrantes libaneses, que prosperaron en el rubro de repuestos plásticos para automóviles.

Tuvo tres hermanas mujeres: Norma, Susana y Ana, y un hermano varón, Jorge, fallecido a edad temprana. Creció en lo que por entonces era el norte de la ciudad y hoy es el sector norte del casco céntrico.

Se casaría y formaría familia con Juan Carlos Gauna, médico de profesión, con quien tuvo tres hijos: Juan José, Ana Carolina y Florencia. Su entorno cercano la recuerda como una persona muy allegada a sus afectos y a sus familiares.

Estudios superiores y labor docente

Se egresó como psicóloga con orientación laboral en la UNT (Universidad Nacional de Tucumán) en 1969. Su matrícula profesional era el número diez, significativo para los argentinos y que Marta supo lucir a la altura de la emblemática cifra.

A partir de 1982 ejercería la docencia, y durante diferentes períodos, en la UCSE (Universidad Católica de Santiago del Estero), en las cátedras de Neuropsicopatología, y luego en la de Psicopatología I de la que llegaría a ser profesora titular, ambas en la carrera de licenciatura en psicología, de la que fue a su vez asesora a mediados de los noventa.

Tuvo una activa participación como psicoanalista y como difusora del psicoanálisis de orientación lacaniana en el norte argentino. Su deseo indudablemente estaba vinculado a que el psicoanálisis se estudie, se aprenda y se discuta.

Fundación Psicoanalítica Sigmund Freud

En palabras de Marta Gerez Ambertín, fue un pilar de la Fundación Psicoanalítica Sigmund Freud tanto en Tucumán como en Santiago del Estero, ciudades en donde dictaba clases enmarcadas en los seminarios anuales de la Fundación.

Marta también fue miembro fundadora del Colegio de Psicólogos de Santiago del Estero. Gran parte de la biblioteca actual del Colegio le perteneció hasta que hizo una gran donación que le valió un reconocimiento en 2013.

Luego en octubre de 2018 la Federación de Psicólogos de la República Argentina celebró un reconocimiento póstumo a su trayectoria en el marco del Congreso Internacional de Psicología en Córdoba.

Generosidad con el conocimiento

Su generosidad para compartir el conocimiento es recordada por diferentes camadas de psicoanalistas practicantes en Santiago del Estero y Tucumán, donde es reconocida como una psicoanalista prestigiosa.

No solamente despejaba las dudas específicas que se le planteaban sino que incluía unos cuantos libros recomendados de los que se desprendía con facilidad.

Muchas veces los libros no volvían pero a ella no le molestaba sino que la circunstancia le daba a entender que los libros se habían transformado, para sus usuarios, en objetos poderosos.

Marta adhería al refrán atribuido a Wilde: «hay dos clases de tontos, los que prestan libros y los que devuelven». Ella prefería ser quien presta desinteresadamente a quien exige su devolución.

Interés por la obra de Barón Biza

El interés por la obra de Jorge Barón Biza comenzó a principios de los 2000. Escribió algunas notas y artículos que presentó en congresos y publicó en diferentes revistas.

Estaba al tanto de todo lo publicado al respecto de la obra de Jorge y también de su padre Raúl Barón Biza, al que había llegado “como una sucesión lógica” como ella misma decía. Marta puede ser considerada una baronbizóloga.

Incluso llegó a entrevistarse con personas del entorno íntimo de Jorge y también con especialistas, entre ellos Federico Minolfi y Gabriel Waisberg, quienes le facilitaron el acceso a los textos, los que venían siendo auténticos incunables hasta que el grupo denominado Amigos de Barón Biza realizó el trabajo de restauración.

Al grupo lo integraban Federico Minolfi, Gabriel Waisberg y Ariel Curone, quienes digitalizaron los libros y los subieron a la web, recibiendo miles de descargas en pocas horas.

Marta leyó con voracidad esos textos. Lo narrado en Todo estaba sucio (1963) le resultó una anticipación de sentido del atentado contra Clotilde Sabattini que sucedería en 1964.

La pregunta por si ella lo habría leído y si se habría sentido identificada con la mujer atacada por el protagonista le quitaba el sueño.

Festejaba a su vez sus pequeños hallazgos, como nombres de personajes de la ficción de Jorge que eran claras referencias a personajes de la ficción del padre.

Al iniciar el doctorado en psicología en la UNT pensó que ese interés de literaturas podría transformarse en su tesis doctoral. Así fue que la defendió y se doctoró en 2016.

Su directora fue Marta Gerez Ambertín y al tribunal evaluador lo integraban Rita Indiana Jorrat, Alberto Tasso y María Laura de Arriba. Marta tenía un fuerte interés en generar conocimiento situado.

Un caso emblemático

Escribió sobre el resonado caso del cabo Luis Leónidas Paz, fusilado en 1935 por asesinar a su superior tras meses de castigos y trabas en su carrera.

El artículo fue publicado en la revista de psicoanálisis y cultura Acheronta y por ello fue consultada por los realizadores audiovisuales de Santiago del Video cuando produjeron el documental ficcionado El fusilamiento del cabo Paz en 2011.

Escribió además El psicoanálisis y la ley. Incesto y leyenda (Gerez Ambertín, 2010) en el que toma la leyenda del Kakuy para dar cuenta del incesto en clave analítica, mostrando nuevamente una gran destreza para desarrollar conceptos psicoanalíticos sirviéndose de temas populares.

Tuvo un costado de artista plástica poco conocido, aunque bastante explorado por ella misma, cultivaba diferentes técnicas y solía componer paisajes realistas. Solo hizo un abstracto una vez y a pedido de su hija.

Su experiencia de vida deja para todos los que fueron testigos de su didáctica el ejemplo de lo que se puede lograr cuando se persiguen los asuntos con pasión y con pretensión de exhaustividad, aunque no con una cualquiera, sino con una que contemple la posibilidad de su propia imposibilidad.

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