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Policías secuestradores en Tucumán: el agente Franco Jiménez, el oficial principal Ángel Gómez y el cabo Sergio Díaz.

Policías que secuestran a pequeños vendedores de droga, les cobran rescate para liberarlos o no armarles una causa, y lo hacen a cara descubierta con una impunidad tal que hasta usan una dependencia oficial como lugar de cautiverio. Con esto anda lidiando desde hace años la Justicia Federal de Tucumán.

El último caso fue el de un joven cultivador y vendedor de flores de marihuana secuestrado el pasado 23 de febrero. Tres policías tucumanos lo fueron a buscar a su casa de un barrio privado: primero lo hicieron salir a la calle con el engaño de que eran compradores y luego se lo llevaron a la Jefatura de la Zona III, ubicada al sur de la ciudad de Tucumán. Nunca registraron su ingreso a la seccional.

De acuerdo a la reconstrucción que hizo el fiscal federal Agustín Chit, allí lo desnudaron y amenazaron con iniciarle una causa. Lo dejaron al cuidado de una mujer a la que señalaron como su jefa. No lo soltaron hasta que su madre fue a pagarles 240 mil pesos de rescate, sólo una parte de los 400 mil que el grupo había pedido originalmente.

En la jefatura “lo golpearon y le hicieron quitarse la ropa, mientras uno de ellos filmaba la escena con su teléfono celular. Luego los captores regresaron al domicilio de la víctima, en donde encontraron a su hermano, a quien le solicitaron su número de teléfono celular para continuar con las negociaciones referidas a la liberación de quien tenían cautivo”, detalla la página web fiscales.gob.ar de la Procuración General de Nación.

Los protagonistas de esta historia son el oficial principal Ángel Sebastián Gómez, el cabo Sergio Daniel Díaz y el agente Franco Javier Jiménez, más un cuarto hombre aun no identificado.

Tres policías presos

Los tres policías tucumanos están presos y hace pocos días el juez federal subrogante N° 1, José Manuel Díaz Vélez, les dictó prisión preventiva. Dos están alojados en dependencias de Gendarmería y uno en su casa, ya que está operado de la cadera.

El delito que les imputan es grave: “secuestro extorsivo agravado por la participación de tres o más personas, por haberse efectuado el cobro del rescate y por ser los tres acusados funcionarios públicos”.

“En ese lugar me hicieron desnudar y me golpearon y el de camiseta de Atlético (Tucumán), de color celeste, que era un morocho muy alto, que fue el que me golpeó me tomó fotografías con su celular”, declaró la víctima.

El hombre, además, indicó: “Uno de ellos, el de chomba negra, estaba consumiendo cocaína. Los otros tres se quedaron en la habitación y me sacaron afuera con este de chomba negra, que me dijo que estaba desde el día anterior sin dormir, que ellos se dedicaban a extorsionar personas y robar. Este fue el que se comunicó conmigo para coordinar la venta”.

Los antecedentes

El episodio del vendedor de “flores” es el último, pero no el único caso de policías secuestradores en Tucumán. Muy por el contrario, responde a un mismo modus operandi detectado desde al menos 2021.

Por entonces, en plena pandemia de COVID-19, la víctima del secuestro fue un taxista- supuestamente involucrado en el microtráfico- al que interceptaron y se llevaron delante de su pareja y su hija de tres años.

A los policías no les preocupó llamar la atención: iban en una Ford EcoSport dorada. En este caso, la víctima declaró que lo habían amenazado con armarle una causa por la que podría ser condenado a 10 años de prisión. Según el taxista, le dijeron que llamara a su proveedor para que éste pagara como rescate dos kilos de cocaína.

Finalmente los policías -dos de Tucumán y uno de la Brigada Antidrogas de la Federal,- fueron detenidos porque los vecinos del taxista vieron que se lo llevaban y llamaron al 911.

El caso más escandaloso, porque quedó filmado, fue el de cinco policías que, el 19 de febrero de 2022, irrumpieron en la casa de un dealer de Famaillá. De la casa se robaron 20 mil pesos, pero la investigación determinó que el verdadero plan era secuestrar al dueño de la propiedad.

Identificados con cámaras

Por este hecho fueron condenados tres policías, a los que se logró identificar por las imágenes de la cámara de seguridad del lugar. Esas filmaciones fueron clave en otro caso de secuestro.

Como la noticia salió en la televisión, y el video también fue difundido, uno de los policías fue reconocido por un productor agropecuario de la zona de Leales, a unos 45 kilómetros de la capital.

El hombre, al que también se lo relacionó con la posible venta de drogas, había sufrido un secuestro el 18 de febrero. Siete hombres vestidos de policías tomaron por asalto su casa y lo esposaron a él y a un empleado.

Luego le sacaron una foto con sus plantas de marihuana y lo subieron a su Fiat Palio. En el auto lo tuvieron cautivo cinco horas. Dieron vueltas hasta que la familia del secuestrado juntó 200 mil pesos. Pero querían más, así que, sintiéndose impunes, reclamaron las llaves del Palio y se lo llevaron como parte del botín.

 

 

fuente: (Virginia Messi de clarin)

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