Miguel Ángel Figueroa, escritor.
Por Noelia Mónaco* para Diario Cuarto Poder / El licenciado en Letras Clásicas y escritor jujeño radicado en Tucumán, Miguel Ángel Figueroa, refuta las expresiones en torno a que un profesor de Letras no puede ser escritor, desde la propia experiencia.

—¿Quién es Miguel Figueroa?
—Qué pregunta difícil. Es una pregunta vasta, importante, complicada. Lo primero que se me viene a la cabeza es lo que escribí para el Taller El Espacio de Epicuro: yo soy el Proteo de Borges, soy Dr. Jekyll y Mr. Hyde de R. Stevenson, eso creo que soy y somos todos nosotros. Pero, para resumir, te puedo decir que soy un amante de la lectura, a veces me siento un pequeño filósofo, soy Licenciado en Letras (UNT), título que he conseguido, gracias al esfuerzo de mis padres Leandro Figueroa y Olga Andrade que han trabajado toda la vida para que pudiera estudiar en una Universidad pública, algo impensado en otros países del continente americano. Desde abril del 2020 hago cursos virtuales porque somos seres destinados a aprender.
—¿Qué estás estudiando en este contexto de pandemia?
—Ahora estoy cursando literatura brasileña con la Dra. Rossana Nofal. Les recomiendo a los lectores del Diario Cuarto Poder la obra de J. Amado, de Machado de Assis y de Graciliano Ramos. Este último tiene una novela impresionante, impactante, llamada Vidas Secas (qué título), todos los textos que vamos leyendo son maravillosos, la semana que viene voy a leer Stella Manhattan de S. Santiago. Ahora que terminamos el primer cuatrimestre te puedo decir que me encantó la materia, sobre todo la metodología de trabajo, que la pongo en práctica en los encuentros del Taller El Espacio de Epicuro. Una forma de trabajo que ya conocía porque trabajé en la Facultad de Filosofía y Letras con la Dra. Tacconi de Gómez y el Dr. G. Siles.
—Como lector, no como un profesional en las Letras, ¿por qué creés que Doña Flor y sus dos maridos de Jorge Amado no está dentro del Boom latinoamericano?
—Creo que fue una novela polémica, uso este adjetivo porque la protagonista es una mujer llena de deseos, que trata de reprimirlos. Es una mujer que tiene muchas fantasías; al final de la obra te enterás de que ella cree que está acompañada por sus dos maridos. Ahora que lo pienso en las novelas del Boom, no hay una protagonista mujer, aparece como un personaje secundario. Como verás, se ha querido ocultar a las mujeres no sólo en la vida sino también en la literatura. Hace un siglo la mujer no podía manejar un vehículo, no podía tener amantes, no podía usar pantalones, no podía escribir, no podía aparecer como personaje principal. En la novela de J. Amado vemos una mujer valiente que trabaja, que ahorra, la vieja crítica literaria diría que es una mujer con características masculinas. Hay un pasaje muy interesante, cuando las amigas de Flor le aconsejan que salga, que se busque otro marido porque es una viuda joven y bonita (su marido ha muerto un domingo de carnaval a causa del alcoholismo) sin embargo ella trata de no seguir esos consejos a pesar de que tiene varios pretendientes. Ella decide respetar las tradiciones impuestas por la sociedad de Brasil, que se contraponen con las de otras sociedades. Todos esos deseos que Flor reprime, florecen en los sueños. El autor de Doña Flor… creo que era un aficionado a la obra de Freud, supo captar muy bien el comportamiento de los seres humanos cuando tratamos de reprimir nuestros deseos. Y ahora que estamos hablando, se me viene a la cabeza otra idea: ningún autor brasileño forma parte del Boom, por qué será me pregunto. Creo que debemos investigar sobre el tema.
—Te olvidaste de contarnos que sos escritor, ¿qué autores influyeron en tu narrativa?
—Seguramente fueron varios autores. En la Facultad de Filosofía y Letras (UNT) leí mucha literatura: clásica, española, hispanoamericana, italiana, inglesa, alemana, estudié con un plan de estudio muy completo. En la escuela secundaria, en el Colegio Nacional (Jujuy), leí literatura infantil, algo novedoso para fines del siglo pasado y literatura jujeña. Pero voy a hacer un recorte, aunque seguramente mañana me voy a arrepentir. Me encantan las novelas de Carlos Fuentes y Tomás Eloy Martínez, considero que son los mejores narradores. A Carlos Fuentes lo conocí en la Facultad, en las clases de literatura hispanoamericana, allí lo conocí como crítico literario y con los años lo conocí como escritor, en una Jornada en Santa María (Catamarca), un amigo mexicano Roberto Villegas, quien hacía una maestría en Rosario, me recomendó Aura. Me dijo: “tienes que leer ya mismo esa obra, es una de las mejores”. Siguiendo su consejo, releo ese libro cada año… Y a Tomás Eloy Martínez lo estudiamos en literatura argentina. El primer libro que leí fue Santa Evita, pero el que más me gustó fue La mano del Amo, durante cinco años estudié la obra del tucumano.
—Se dice que un profesor en Letras no puede ser escritor…
—Eso es mentira. Cualquiera puede ser escritor. Borges no tenía un título universitario y llegó a ser el mejor escritor argentino del siglo XX. Carlos Fuentes abandonó sus estudios antes de recibirse y es reconocido a nivel mundial como un gran escritor. Borges y Fuentes son escritores porque leyeron toda la literatura universal, desde la literatura clásica hasta la de su época. Las mismas obras que leyeron estos genios literarios, las leí en la Facultad de Filosofía, entonces te pregunto por qué no puede ser escritor un profesor en Letras si leyó y estudió a grandes autores como F. Dostoyevski, Pirandello, Ibsen, Virgilio, Séneca y te puedo seguir nombrando más autores que conocí gracias a mis profesores de la Universidad. Recuerdo que el Dr. Marcelo Martino, profesor de latín, nos recitaba los poemas de O. Girondo. Es decir, Borges, Fuentes y yo, tenemos la misma formación lectora, bebimos de las mismas aguas literarias, por eso nos dedicamos a escribir. Asimismo, te puedo mencionar autoras que son profesoras (o doctoras) en Letras: L. Massara, A. Lucero, V. Juliano, A. Díaz, G. Castro, Marita Pilán etc., etc., etc.
—Para terminar, recomendanos cinco libros.
—Vidas secas de G. Ramos, El alienista de Machado de Assis, Doña Flor y sus dos maridos de J. Amado, Cambio de piel de Carlos Fuentes y El vuelo de la reina de Eloy Martínez. Te voy a recomendar uno más: Arte de amar de Ovidio. Hace ocho años que estoy estudiando su obra. Vale la pena leer a este autor latino.
*Profesora de Letras de la UNT

 

Noticia del autor

Miguel Ángel Figueroa nació en la ciudad de San Salvador de Jujuy, a las orillas del Río Grande. Su madre, Olga Andrade, lo formó como lector. Gracias a su padre, Leandro Figueroa, estudió en las inmensas galerías del viejo Colegio Nacional (Jujuy). Llegó a Tucumán a los 17 años, para estudiar Letras (UNT). En estos momentos, colabora como escritor y periodista para el Diario Cuarto Poder del Prof. Manuel E. Rivas.

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