Lionel Messi, el capitán de la Selección Argentina.

Deportes / Actualidad / Comentario / Por Manuel Ernesto Rivas*. La última imagen no le hace justicia a Lionel Messi, luego de que Argentina cayera derrotado en la final de la Copa del Mundo 2026, y tras una competencia que lo tuvo como protagonista.

El más grande de todos los tiempos

Como en los cuadros de Salvador Dalí, los relojes se expandieron para Lionel Messi, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, porque sorprendió a una gran cantidad de escépticos que no esperaban el altísimo nivel con el que compitió.

La imagen de tristeza, que nos hizo recordar a una vieja postal de Italia 1990, cuando Maradona pasó por el mismo trance, en un partido desigual y con un penal que no fue, pero siempre contra la supremacía del rival, en ese caso Alemania.

En este partido disputado en New Jersey, España fue un gran dominador, y nuestra selección se vio condicionada por imponderables: lesiones, expulsiones y un dominio que no se plasmó en las redes hasta promediar el alargue.

No nos dejaron tirados

Messi hizo lo que pudo y sus compañeros trataron de no dejarlo tirado, una frase que acuñó el capitán para referirse a la hinchada argentina, que ha dado mucho que hablar por su fervor y pasión a lo largo de todo el torneo.

En este equipo sobresalió Messi, en muchos de los partidos, pero también sus compañeros se vistieron de héroes en distintos momentos, en casi imposibles remontadas y en la gloria de ganar un partido muy caro al sentimiento argentino contra los ingleses.

Estuvimos cerca, Messi estuvo cerca, sus compañeros estuvieron a minutos de ir a los penales, esa definición en la que Emiliano Martínez era un as de espada. Fueron verdaderos espartanos resistiendo la potencia española, que no le hallaba la vuelta.

Hay que esperar que se diluya el impacto anímico

La emoción de Lionel Scaloni en la conferencia de prensa y el interrogante en torno a su continuidad es una preocupación para toda la afición argentina. Hay que esperar que baje la espuma de la derrota, que se disipe la tristeza.

Scaloni ha demostrado un liderazgo y una unidad pocas veces alcanzada, el fútbol argentino se encolumnó en una filosofía de juego y en un modo pasional de jugar este deporte que inventaron otros y que Argentina sabe jugar.

Messi seguramente se merece despedirse de otra manera, con esos mágicos 39 años y, porqué no, pensar quizás en la Copa América o en un partido en el que el público de todo el país tenga la posibilidad de decirle desde las tribunas: “Gracias eternas”.

*Director Diario Cuarto Poder.

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