Frigerio entregó un paper con detalles de un plan duro donde está medido el impacto para cada gobernador.

Casi uniforme, el mutismo -o la opinión superficial- de los gobernadores fue la respuesta más elocuente al “consenso fiscal” que les propuso Mauricio Macri, un pacto en los papeles gradual para eliminar Ingresos Brutos y sellar el déficit cero.

El paper de 14 páginas que Rogelio Frigerio entregó en mano a cada huésped ayer en Casa Rosada es un bosquejo avanzado del acuerdo que Macri quiere firmar antes del 31 de diciembre. “Sí o sí”, dicen.

El texto tensó a los gobernadores que, rápido, pusieron a sus gabinetes a analizar el impacto en sus provincias. No sólo por la baja, progresiva hasta 2021, de IIBB a la actividad productiva sino por un manojo de medidas sensibles.

Hay de todo. Que los gobernadores avalen con su firma la Reforma Previsional -elimina el coeficiente de actualización y pasa a variación por inflación-, que renuncien a demandas pasadas y futuras en la Corte Suprema, y borren beneficios y tributos particulares.

Demasiados temas para poco tiempo. En su panegírico del equilibrio fiscal, Macri avisó que quiere que el pacto se firme antes de fin de año. Explicita, según el texto al que tuvo acceso Clarín, dos látigos para forzar a las provincias a adherir.

Sus cartas bravas son, por un lado, que en los distritos que no adhieran empezará a regir el Pacto Fiscal de 1993 que impone una baja brusca de II.BB., a la vez que dejarán de recibir recursos del Fondo Sojero.

Juan Manuel Urtubey, peronista que gobierna Salta, se mostró en sintonía. “Cambia la matriz: el sistema impositivo argentino es un desastre y si queremos crecer, hay que modificarlo pero por etapas”, le dijo a Clarín.

El sanjuanino Sergio Uñac fue más genérico: destacó el “espíritu de la reunión” y la postura de Macri de avanzar atendiendo las visiones de las provincias para apuntar al equilibrio fiscal. Uñac estaba más preocupado por el impuesto al vino que se cayó.

Alberto Weretilnek, de Río Negro, validó que es una “propuesta y no una imposición ” de Casa Rosada pero señaló que empieza una negociación intensa con la letra fina del acuerdo, le dijo a este diario.

“Los acuerdos no se pueden alcanzar si no acercamos posiciones. No vamos resignar recursos porque estaríamos afectando la gobernabilidad de las provincias”, apuntó Gustavo Bordet, de Entre Ríos.

Juan Schiaretti, que como el entrerriano tuvo información calificada porque viajó a EEUU con Macri, apuntó que la solución del Fondo del Conurbano “no surge de recursos de las provincias, sino de Nación”.

La idea que contaron Frigerio y Nicolás Dujovne es la propuesta que arrimaron los gobernadores: eliminar el artículo 104 del Impuesto a las Ganancias que creó, y topeó, el Fondo bonaerense. De hecho, hay un puñado de demandas en la Corte para declarar la inconstitucionalidad de ese artículo que María Eugenia Vidal objetó solo el tope de 650 millones.

La promesa de Macri, volcada al papel, es compensar a las provincias con un Fondo que en 2018 será de 16 mil millones y darle recursos extra a la gestión de María Eugenia Vidal.

Lo que advierten los gobernadores es que detrás de esa solución, asoma otro paquete delicado: no solo la eliminación de IIBB, sino bajar Sellos a 0,5%, sacar tributos provinciales y beneficios específicos para radicación de empresas y empleos por, entre otras cosas, zona desfavorable. Ese tema es muy ripioso para las provincias patagónicas.

“Nadie tiene claro cuánto le pega toda la reforma. Lo que parece es que hay demasiados cambios para resolverlos en pocos días”, confió el ministro provincial y trasmitió un clima general entre sus pares. “Se vienen días de negociación muy dura”, anticipó de cara a la cumbre convocada para el próximo jueves.

Fuente: Clarín

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