Lo habían acordado con el saliente ministro Aranguren. Estiman que la nueva gestión respetará lo firmado.

El mercado de los combustibles está a la espera de los próximos pasos de Javier Iguacel, que jurará mañana como ministro de Energía. Sin embargo, en las principales refinadoras estiman que el último acuerdo firmado con su antecesor -Juan José Aranguren- continuará vigente. Y eso implica una remarcación del 3% en el precio de las naftas desde julio.

Las naftas aumentaron un 5% desde el 2 de junio. Allí convergieron los mayores costos del sector (petróleo crudo en aumento en valores internacionales y devaluación del peso frente al dólar) y la suba de un impuesto (a los combustibles líquidos y el dióxido de carbono). De esa forma, el ministerio de Energía no pudo respetar lo que había firmado en mayo con las petroleras para un compromiso para congelar los precios por 90 días.

En ese momento, el ministerio de Energía acordó con las petroleras que el siguiente aumento sería en julio, con un incremento del 3%. Sin embargo, el firmante de ese compromiso (Aranguren) ya no seguirá en Energía, por lo que se prendieron algunas dudas en el sector.

Cuando se difundió la pauta de aumento del 3% en julio, el dólar estaba a $ 25,40. Ahora, la divisa estadounidense se ubica en un rango superior a los $ 28. Las empresas entienden que la suba del 3% ya se quedó “corta”, por lo que creen que la nueva gestión de Energía respetará lo firmado.

Los combustibles llevaban entre 11% y 13,5% de aumento hasta abril. Era una reacción a la suba del precio del petróleo crudo y la -por entonces- ligera depreciación del peso sobre el dólar. Sin embargo, desde esa corrección, la pérdida de valor de la moneda se agudizó a niveles inimaginables. Por eso, un acuerdo para no aumentar por tres meses (mayo, junio y julio) quedó hecho trizas.

Desde la Casa Rosada dejaron trascender que podría retomarse el sistema de precio de barril de petróleo “criollo”, que imperó durante el kirchnerismo. Esa modalidad permitió que las petroleras locales cobraran precios más altos que en el resto del mundo, ya que se regían por valores locales, más elevados que los internacionales.

Para revertir esa situación -y que los importes locales descendieran si el petróleo caía- el ex ministro Aranguren inició un camino de “convergencia” entre los precios del barril “criollo” y los de referencia internacional (Brent y WTI). Cuando ambos valores -el crudo fabricado en el país y el de cotización internacional- se alinearon, el ministerio de Energía anunció la desregulación del mercado.

Aunque la medida fue pensada para aprovechar las bajas del crudo que la Argentina no había podido aprovechar, la implementación coincidió con un ciclo alcista del petróleo.Las empresas locales pasaron de pedir subsidios (cuando el barril estaba por el piso y no les era rentable producir) a solicitar que las dejaran actuar como en el resto del mundo, es decir sin regulaciones. Pero esa combinación solo derivó en aumentos.

Iguacel está estudiando los próximos pasos. “Los productores de petróleo crudo acompañarán este esfuerzo limitando los precios de la compra-venta de su producción en el mercado interno durante los meses de mayo, junio y julio del corriente año”, anunció Energía a comienzos de junio. “Dicha limitación será motivo de un acuerdo a suscribir entre las partes”, comunicaron.

YPF, Shell y Pan American Energy todavía tienen vigente un “acuerdo de estabilidad de precios con cuenta compensatoria”. En ese convenio, había un compromiso para “monitorear la evolución del mercado para evaluar la continuidad de este acuerdo, su eventual modificación y/o efectuar las compensaciones que el mismo requiera”.

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