Parece un juego de ajedrez. La fiscal viajera, Anabel Orozco, que presentó una licencia por enfermedad y se fue de viaje a Brasil con amigas, presentó la renuncia a su cargo, atada a su jubilación. El gobernador de Mendoza, el radical Alfredo Cornejo, tiene en sus manos la decisión de aceptar la renuncia de la fiscal o seguir adelante con el proceso de enjuiciamiento político que presentó ayer el procurador Alejandro Gullé.

De acceder el gobierno, la fiscal podría retirarse con todos los beneficios de un magistrado, un ingreso judicial con una remuneración correspondiente al 82% móvil, atado al sueldo de los magistrados nacionales. Si Cornejo no le acepta la renuncia, debería seguir el proceso de jury. Orozco podría cobrar la mitad de su sueldo hasta que termine el juicio. Si es destituida, pierde el sueldo.

La fiscal tenía que reintegrarse ayer al trabajo pero presentó un nuevo certificado, con una licencia psiquiátrica. Fundamentó estar viviendo una situación de “estrés” y pidió que una junta médica evalúe su estado de salud. De inmediato, se conoció que el Procurador había pedido el jury de enjuiciamiento para Orozco, porque presentó un certificado por una enfermedad traumatológica, una lumbalgia, y se fue de vacaciones a Florianópolis. A la vuelta de su viaje, siguió de licencia por enfermedad y fue “pescada” por las redes sociales en un torneo de bridge en San Luis.

El gobernador dijo que correspondería una sanción para la fiscal, pero que “se van a seguir los pasos legales para su resolución”. Antes de decidir, el gobierno mendocino pedirá los” dictámenes legales e informes técnicos del caso”, según el comunicado oficial.

La funcionaria, que está al frente de la Segunda Fiscalía Correccional del Gran Mendoza, presentó el 8 de noviembre un certificado médico en el que señalaba que tenía lumbalgia y necesitaba 10 días de reposo. “A partir del 11 de noviembre, comienzan a aparecer fotos de ella en Brasil en su muro de Facebook y tengo un registro de Migraciones que confirma que el 11 se fue del país y que el 20 reingresó”, contó el Procurador. Pero la impunidad con la que se manejó la fiscal no terminó ahí. Antes de retornar al país, envió un segundo certificado médico. “El 18 de noviembre, alguna persona cercana a la fiscal llevó a la oficina de Recursos Humanos otro certificado donde decía que se había agravado la lumbalgia y que necesitaba otros 10 días de reposo, estando la funcionaria fuera del país”, precisó Gullé.

Entre las pruebas que pone a disposición el Procurador, aparecen los registros de Migraciones de la salida y el ingreso al país y las impresiones de pantalla de la cuenta de Facebook de Orozco, donde publicó fotos de sus vacaciones.

Fuente: Clarín

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