base naval

El complejo fue concebido para reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y, por su ubicación privilegiada, convertirse en una gran plataforma logística de acceso a la Antártida. Los proyectos elaborados durante los últimos años por la Armada y Defensa contemplan más de un kilómetro de atraque, sectores de hasta 16 metros de profundidad, talleres, depósitos y capacidad para asistir a buques de gran porte.

Proyectos militares y logísticos

La decisión de Javier Milei de acelerar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia volvió a colocar en primer plano uno de los proyectos militares y logísticos más importantes —y demorados— de la Argentina en el extremo sur del país. Concebido hace más de una década, el complejo tiene dos objetivos estratégicos que están estrechamente relacionados: aumentar la capacidad de presencia y control argentino en el Atlántico Sur y transformar a Ushuaia en una gran plataforma logística para proyectarse hacia la Antártida.

Ese segundo objetivo adquirió una importancia especial en la definición que hizo el Presidente durante su mensaje por cadena nacional. Milei planteó que el mundo atraviesa una acelerada reconfiguración geopolítica, advirtió que las grandes potencias competirán cada vez más por recursos estratégicos y sostuvo que “la Antártida será uno de los principales focos de interés y competencia”. Inmediatamente después, vinculó esa perspectiva con la necesidad de aumentar la capacidad de proyección argentina sobre el Atlántico Sur.

La Base Naval Integrada aparece como una de las principales herramientas materiales para esa estrategia.

Acceso marítimo al continente blanco

Su ubicación no es casual. Ushuaia constituye la principal plataforma argentina de acceso marítimo al continente blanco y se encuentra en una posición privilegiada sobre las rutas que conectan América del Sur con la península antártica. La intención que aparece repetidamente en la planificación oficial es aprovechar esa ventaja geográfica para abastecer las bases argentinas, sostener las campañas antárticas, apoyar la investigación científica y prestar servicios logísticos a expediciones de otros países.

De hecho, la documentación oficial de Defensa llegó a definir expresamente a la Base Naval Integrada como un “Centro Logístico para el Sostenimiento de la Actividad Antártica”, destinado a permitir que las bases nacionales puedan ser abastecidas de manera rápida y eficiente desde Ushuaia. Esa infraestructura debe complementarse, del otro lado, con el desarrollo de la Base Antártica Conjunta Petrel.

La concepción es, por lo tanto, desarrollar un verdadero eje Ushuaia-Antártida: una gran plataforma continental desde la cual almacenar alimentos, combustibles y equipos; preparar cargas; embarcar personal; asistir a los buques y organizar las campañas; y un nodo logístico dentro del continente blanco que permita aumentar la capacidad argentina de operar allí.

Ese esquema también explica por qué el proyecto excede ampliamente la construcción de un puerto militar.

Mediante un decreto

Milei anunció que ampliará mediante un decreto de necesidad y urgencia los recursos del Ministerio de Defensa con el objetivo prioritario de avanzar con la Base Naval Integrada y aumentar las capacidades argentinas en telecomunicaciones. La definió como una infraestructura destinada a convertir al país en el principal polo logístico del Atlántico Sur y “fundamental para la proyección geopolítica de la Argentina”.

 

El Presidente vinculó esa decisión con la protección de los recursos naturales, la cuestión Malvinas y la competencia futura por el espacio austral. “Quien tenga mayor proyección sobre el Atlántico Sur, estará en una mejor posición para defender sus intereses”, afirmó.

No se trata, sin embargo, de una base nueva ni de un proyecto diseñado por la administración libertaria. Los planes oficiales se remontan a más de una década, atravesaron gobiernos de distintos signos políticos y las primeras obras comenzaron durante la presidencia de Alberto Fernández. Su desarrollo, sin embargo, quedó muy por detrás de los cronogramas originalmente proyectados.

Milei decidió ahora darle un nuevo impulso en un escenario diferente: la creciente tensión por la explotación petrolera en torno de las Islas Malvinas y una definición más amplia del Gobierno sobre el valor estratégico del triángulo formado por Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.

Ilustración de las siluetas oscuras de las Islas Malvinas contra un cielo azul claro con nubes blancas, sobre mástiles azules y blancos y hierba verde en primer plano.Esta ilustración presenta las siluetas de las Islas Malvinas sobre un cielo azul con nubes, sostenidas por mástiles con los colores de la bandera argentina, simbolizando el reclamo de soberanía del país sobre el archipiélago (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los detalles del futuro complejo surgen de los distintos proyectos, planes de necesidades y documentos técnicos que la Armada Argentina y el Ministerio de Defensa fueron elaborando a lo largo de los últimos años, además de proyectos legislativos y respuestas oficiales remitidas por el Poder Ejecutivo al Congreso.

fuente: infobae

Comments

Comentarios