Intentó proteger a su esposa y a sus dos hijos, una nena de cuatro años y un bebé de dos meses, pero le dispararon.

José Luis Sosa (25) salió tarde de trabajar. Llegó pasadas las 21 a buscar a su mujer a la verdulería que tienen en Rafael Castillo. No quisieron cocinar, ya que era viernes y el día había sido largo. Decidieron pasar por una rotisería en Estanislao del Campo y Celestino Vidal, a la altura del kilómetro 26 de la ruta 3, en Gregorio de Laferrere, para comprar una pizza. José Luis estacionó casi en la esquina. Adriana, su pareja, estaba dentro del auto con Alexis, de dos meses, en los brazos, y Franchesca (4), revoloteando en el asiento trasero. En un segundo y dos movimientos José vio cómo dos ladrones se acercaban. No se quiso resistir, contaron los testigos. Pero cerró la puerta del auto para que no saliera su hija: intentó protegerla de los asaltantes y le dispararon en el cuello. Murió casi en el acto.

Adriana y José tenían una verdulería. Él se levantaba de madrugada para ir a comprar al Mercado Central y abastecer el negocio. Regresaba a descargar la mercadería y volvía a salir: había montado una empresa de construcción con su padre para sumar ingresos, ahorrar y llegar al sueño de la casa propia. Hacía ocho años que estaba junto a Adriana y cinco que compartían una propiedad alquilada en La Matanza.

“Cuando José volvió de trabajar me pasó a buscar por la verdulería. Cerramos y nos fuimos con los chicos. Todos los días hacíamos esto, era nuestra rutina, de muchas horas de trabajo. Esa noche íbamos a comprar algo para cenar. Fue todo muy rápido. Yo tenía al bebé a upa y Franchesca quería bajarse con él en la rotisería. Le di la plata y estábamos hablando de qué queríamos comer”, recordó Adriana (25).

Unos metros antes habían notado al auto que los seguía. Pero como Estanislao del Campo está cortada por obras, creyeron que se había equivocado al doblar. “José se bajó del vehículo, dio la vuelta para sacar a la nena, y enseguida vio a los dos pibes armados que lo encararon. Le empezaron a gritar, a decirle que se suba, le pedían el auto y las cosas. Él intentó calmarlos, les explicó que estábamos con los chicos. ‘Callate y subite, ya estamos jugados’, le gritaron”, detalló Adriana sobre los últimos minutos de su marido.

La hija mayor de la pareja empezó a llorar y quería bajarse del auto con su papá, sin notar el peligro. José quiso protegerla y cerró la puerta trasera para evitar que la nena quedara en medio del robo. Al golpe de la puerta lo siguió el disparo. “Se habrán asustado por el ruido, no sé. Yo no llegué a ver nada, pero se fueron corriendo”, lamentó la pareja de Sosa.

El joven albañil de Rafael Castillo corrió para refugiarse en la casa de comidas. Los asaltantes huyeron por Estanislao del Campo -según los testigos- en un Corsa negro.

José Luis cayó herido y perdió mucha sangre. El tiro le lastimó la carótida y enseguida perdió el conocimiento. “Los vecinos, desesperados, empezaron a llamar a la Policía y a la ambulancia. Pero no venía, entonces Adriana llamó al padre de José y lo subieron a un auto. Ya estaba muerto cuando llegó al hospital”, contó Belén, la prima de José Luis.

La investigación quedó a cargo de Jorge Yametti, de la fiscalía especializada en homicidios. Buscaban registros en las cámaras de seguridad de Juan Manuel de Rosas, la ruta 3, para descifrar hacia dónde huyeron los asaltantes.

El martes, a unas 20 cuadras del lugar donde mataron a José Luis, habían asesinado a Maximiliano Taranto, un profesor de historia. Lo balearon para robarle una moto que se había comprado hacía una semana.

Este martes a las 18 los vecinos y las familias de estas dos víctimas marcharán pidiendo justicia. También aquel día ejecutaron al ex agente de la SIDE José Martín Bignasco (61), cuando quiso evitar un asalto en una pizzería.

“Nosotros lo único que queremos es que se haga justicia. Que nadie más tenga que pasar por el dolor que estamos atravesando. Su mamá, su tía, toda la familia está destruida. Nos vamos a sumar a la marcha de la familia Taranto porque tenemos que hacer algo para que esto pare de una vez por todas. Alguien tiene que hacer algo”, advirtió Belén.

Fuente: Clarín

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