La desaprensión con la cual el juez de Ejecución Penal de Gualeguaychú Carlos Alberto Rossi decidió concederle la libertad condicional a un condenado por dos violaciones, desoyendo recomendaciones en contrario, no es un hecho aislado. Es una tendencia, un resultado directo del abolicionismo judicial que, en buena medida por responsabilidad de la anterior administración, se enseñoreó de la Justicia argentina.

En los últimos años, hemos asistido al espectáculo de jueces que declaraban inconstitucionales las penas previstas en el Código Penal para el homicidio; otros que no tenían en cuenta la reincidencia al definir una condena (es decir, los antecedentes y la peligrosidad); autoridades judiciales que promovían el acortamiento de penas con el argumento de que las cárceles están llenas, y hasta un juez supremo que proponía eliminar la reincidencia por estigmatizante…

La lista de jueces que tienen en su haber liberaciones o morigeraciones de pena que acabaron en tragedia es larga, lamentablemente. Porque estas decisiones no son caprichosas: se inspiran en una doctrina. La que considera que el delincuente es siempre en el fondo una víctima del “sistema” y reserva en consecuencia toda su empatía para el ofensor, mientras que desestima el dolor que causan sus acciones y no considera que forme parte de sus deberes el velar por la seguridad de la gente.

El caso de Axel López es paradigmático. En 2009 otorgó salidas transitorias a un violador, Pablo Marcelo Díaz, que en una de esas escapadas permitidas mató de 26 puñaladas a la joven Soledad Bargna.

El Consejo de la Magistratura lo apañó aquella primera vez. Se limitó a “retarlo” pero rechazó el pedido de juicio político.

El resultado de esta benevolencia fue que López “reincidió”. En 2012, le dio la libertad condicional a Juan Ernesto Cabeza, que purgaba una sentencia de 24 años de prisión por cuatro casos de violación. Instalado en Resistencia, Cabeza empezó a trabajar en una remisería. Al mes de su liberación, mató a una pasajera, la joven Tatiana Kolodziez.

En este caso, el juez López había descartado advertencias muy claras de un perito psiquiátrico forense que señaló “un serio riesgo de reincidencia” en Cabeza.

Axel López también es responsable de que en 2011 el múltiple asesino de la familia Bagnato (quemó vivos al matrimonio, dos hijos y un amiguito,) quedara en libertad y amenazara al único sobreviviente de lo que se llamó la Masacre de Flores.

También fue López el que dejó en libertad, en 2010, al asesino del marido de Georgina Barbarrosa, Ernesto Gabriel López, condenado a 16 años de prisión en 2001.

Por el caso Kolodiez, Axel López fue finalmente a juicio político. Lo defendió Eugenio Zaffaroni.

El ex juez de la Corte Suprema, hoy defensor oficioso de Cristina Krichner, rechazó la acusación afirmando que Axel López se ajustó a la ley al decidir la liberación anticipada de Cabeza.

Confrontado a los hechos, López se había escudado en la buena conducta del preso dentro del penal, algo que no debería ser concluyente en el caso de delitos sexuales. Sobre todo, no debería primar por encima de una pericia psiquiátrica.

Curiosamente, estos jueces consideran que no hay vínculo entre sus decisiones y las consecuencias para la sociedad; sus fallos son abstractos pero la gente los paga muy concretamente, con la vida.

López fue absuelto por el Consejo de la Magistratura, con el argumento de que el informe pericial no era vinculante. La misma excusa que da hoy el juez entrerriano Rossi ante lo ya inevitable.

Es verdad que la ley es facultativa. Pero está en el buen criterio del juez el evaluar la peligrosidad del detenido para lo cual puede apelar al concurso de peritos. Y cabe insistir: lo que para ciertos jueces es un tema de interpretación y un debate abstracto, la gente lo paga con la vida.

No se trata de negar garantías procesales a los delincuentes, sino de tener en cuenta los factores que hacen a la peligrosidad.

Micaela militaba en una corriente de la juventud peronista. La agrupación La Cámpora la recuerda en un texto que hoy fue tuiteado por la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner. El texto pide juicio político para el juez Rossi.

Es un avance, considerando que muchos enarbolan la consigna #NiUnaMenos, sin vincular la seguidilla de femicidios con la impunidad de que gozan sus perpetradores gracias al abolicionismo que practican algunos jueces y al que ellos mismos adhieren.

Cabe esperar que esta vez la corporación judicial no se abroquele en la defensa de este magistrado como lo hizo con Axel López, en una maniobra de encubrimiento a un juez que no desempeñó bien sus funciones. Maniobra que fue encabezada por el ideólogo de la doctrina en la cual se inspiran estas polémicas y peligrosas decisiones.

Fuente: Infobae

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