El análisis forense realizado sobre el teléfono celular de Justina Gordillo, imputada por encubrimiento en la causa que investiga el femicidio de Érika Antonella Álvarez, aportó nuevos elementos que comprometen tanto a la empleada judicial como a Felipe “El Militar” Sosa, principal acusado del crimen.
El informe elaborado por el Equipo Científico Fiscal contiene 92 páginas y expone conversaciones, archivos, registros digitales y movimientos que fortalecen la hipótesis del fiscal Pedro Gallo sobre el entramado que rodeó el asesinato de la joven.
Teléfonos celulares
La investigación sobre el femicidio, uno de los expedientes más complejos que enfrenta actualmente el Ministerio Público Fiscal, tiene como eje central el material extraído de los dispositivos electrónicos secuestrados. Los peritos analizaron mensajes, llamadas, contenido multimedia, actividad en redes sociales e historial de navegación, y detectaron referencias vinculadas con transferencias de dinero, viajes, presunta comercialización de drogas y la organización de encuentros sexuales grupales.
El documento también señala que, después del crimen de Érika, Gordillo accedió de manera reiterada a noticias periodísticas relacionadas con el caso. Además, los especialistas comprobaron que mantenía interacciones previas en Instagram con una cuenta atribuida a la víctima.
La empleada judicial había declarado ante el fiscal días después de quedar imputada, aunque para los investigadores omitió información relevante y faltó a la verdad en varios puntos. De todos modos, al haber declarado en calidad de acusada, no tenía obligación legal de decir la verdad, por lo que sus dichos son interpretados como parte de su estrategia defensiva.
Borró mensajes
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los peritos fue la eliminación masiva de registros de WhatsApp. Según el informe, entre el 9 de enero y el 1 de febrero de 2026 fueron borrados 15.957 mensajes y archivos del teléfono de Gordillo. Ese período coincide con los días posteriores al hallazgo del cuerpo de Érika y culmina con la detención de la imputada en un country de Yerba Buena.
La pericia también expuso conversaciones que refuerzan las sospechas sobre presuntos vínculos de Sosa con el narcotráfico. En uno de los intercambios, fechado en mayo de 2024, “El Militar” le envió fotografías de plantas de marihuana que cultivaba. “No lo puedo creer. Me imaginaba mucha menos cantidad. Qué golpe”, respondió Gordillo.
Sosa ya afronta una causa federal abierta desde junio de 2023 por producción de cannabis a gran escala. Aunque contaría con autorización del Reprocann, los investigadores sospechan que habría excedido ampliamente el límite legal permitido.
Diálogo narco
En otra conversación, la imputada le escribió: “Querés vender pastillas y me juzgás a mí por un ‘garca’”. Para los investigadores, ese mensaje demuestra que la mujer tenía un conocimiento mucho más profundo de las actividades ilícitas de Sosa del que reconoció ante la Justicia.
Otro capítulo sensible del expediente está vinculado a los encuentros sexuales grupales que, según sospechan los investigadores, eran organizados por Sosa en contextos donde también se consumían estupefacientes. Los especialistas hallaron evidencia de que la pareja utilizaba la plataforma Skokka —dedicada al ofrecimiento de servicios sexuales— para contactar personas interesadas en participar de tríos y otras prácticas grupales.
Relaciones sexuales grupales
De acuerdo con la pericia, Gordillo mantuvo al menos 26 cuentas con consultas relacionadas a este tipo de encuentros. Si bien la organización de relaciones sexuales consentidas no constituye delito, los hallazgos contradicen la versión inicial de la acusada.
El vínculo entre Gordillo y Érika Álvarez aparece como otro punto clave del expediente. Los investigadores sostienen que la imputada conocía la existencia de la víctima desde junio de 2024 y que mantenía discusiones con Sosa por la relación que tenía con la joven asesinada.
Incluso surgieron mensajes irónicos en los que Gordillo le sugería a Sosa llevar a Érika a Miami junto a otro hombre cuya identidad todavía no fue establecida.
Un video íntimo
Las pericias también revelaron indicios de que “El Militar” habría grabado un video íntimo manteniendo relaciones sexuales con Álvarez y luego se lo mostró a Gordillo, lo que habría provocado una fuerte pelea de pareja.
En paralelo, los especialistas comprobaron interacciones entre las cuentas de Instagram de Gordillo y Érika, aunque ambas no se seguían mutuamente. Para los investigadores, ese dato refuerza la hipótesis de que la imputada conocía mucho antes a la víctima de lo que admitió oficialmente.
El análisis del celular permitió además detectar indicios de presunta violencia de género sufrida por Gordillo. Los investigadores encontraron referencias a agresiones físicas no denunciadas, situaciones de control, aislamiento social y escenas de celos protagonizadas por Sosa.
Drogada en un encuentro
También apareció información sobre un episodio que podría configurar un abuso sexual. Según relató la imputada, habría sido drogada durante una reunión y posteriormente abusada por desconocidos. Cuando le reclamó explicaciones a Sosa, él habría reaccionado con una broma.
Entre los datos económicos incorporados al expediente, se confirmó que antes de abandonar Tucumán Sosa firmó un poder a favor de Gordillo para que administrara las cuentas bancarias de su empresa. La defensa de la mujer, integrada por María Florencia Abdala, Camilo Atim y Marcelo Cosiansi, sostiene que se trató de un trámite legal realizado ante escribana y conocido por el entorno.
Sin embargo, la investigación detectó que antes de ser detenida Gordillo efectuó una transferencia por $ 16,5 millones.
Además, los peritos recuperaron mensajes enviados por la imputada cuando Sosa ya se encontraba fuera de la provincia. Uno de esos textos podría convertirse en una pieza central para la acusación.
Mensaje con el prófugo
“No sé lo que está pasando”, escribió Gordillo. Luego añadió: “Yo a vos te creo y sé que no sos capaz de hacerle daño a nadie”.
En otro tramo del mensaje sostuvo: “Estoy revisando mentalmente día a día, desde el viaje a Cafayate hasta ahora, y nunca vi nada extraño en tu casa, nada raro. Ahí me quedo tranquila”.
Finalmente, la mujer hizo referencia a las declaraciones públicas de la familia de Érika: “Vi las entrevistas a la familia y ellos dicen que la chica estaba con miedo porque la perseguía un auto y que ese vehículo estuvo dando vueltas el día y en el lugar donde encontraron el cuerpo. Será que te están haciendo una cama”.
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