El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo habló del subsidio a familias en emergencia económica y social. Reconoció que se pasó de 8 a 11 millones de personas que reciben asistencia alimentaria y que “hay cuatro millones de argentinos que viven en el siglo XIX: sin agua, sin servicios básicos”.

El Ingreso Familiar de Emergencia fue la principal medida del Gobierno Nacional para mitigar el impacto económico de la pandemia y de la cuarentena en los sectores más vulnerables, principalmente desocupados y trabajadores de la economía informal. Hasta el momento fueron otorgados tres subsidios de 10 mil pesos destinados a un universo de 9 millones de personas en casi siete meses de aislamiento social. Frente al aumento de la pobreza y en medio de un contexto de crisis económica agravada, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo se refirió a la posibilidad de un cuarto pago del bono de ANSES.

Fuerte desembolso

Cada desembolso del Ingreso Familiar de Emergencia le cuesta al Gobierno alrededor de $89.000 millones, el equivalente a tres meses de lo que gasta en el programa el de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) -la otra medida que lanzó el Poder Ejecutivo para paliar las consecuencias económicas en el actual contexto-. Por ello, hasta el momento priman las dudas con respecto al pago de un nuevo IFE. Según trascendió días atrás, una de las posibilidades en análisis es que la ayuda de 10 mil pesos involucre sólo a jóvenes de entre 18 a 24 años.

Crisis social

El funcionario del Gobierno Nacional se refirió a la crisis social que atraviesa la Argentina. En ese sentido precisó que hay 11 millones de personas “que reciben asistencia alimentaria”. “Pasamos de 8 a 11 millones de personas, el Estado las cubrió pero tenemos problemas de calidad nutricional”, admitió.

Consultado sobre la posibilidad de que el Estado otorgue un cuarto Ingreso Familiar de Emergencia, Daniel Arroyo declaró: “No está definido aún”. “Se pagaron tres IFE, son nueve millones de personas, no está definido aún pero si está claro el compromiso del Presidente de acompañar a los que menos tienen”, agregó.

El IFE, un paliativo

Debido a la crisis económica que profundizó la pandemia, el funcionario comentó que debió ejecutar el 140% del presupuesto anual del Ministerio de Desarrollo Social: “Eso marca la decisión del Presidente de empezar por los últimos y el nivel de deterioro de gravedad”. “El IFE marcó el nivel de informalidad laboral, si hay 16 millones de familias y el IFE lo cobran 9 millones… hay un alto nivel de formalidad”, insistió.

Frente al aumento de la pobreza, Arroyo sostuvo que existen “tres generaciones excluidas” que representan “el 56% de pobres menores de 14 años”. “Tenemos que resolver cuestiones básicas”, planteó invitando a la oposición. En ese sentido sostuvo que “todos los chicos tienen que ir al jardín de infantes”, sino “no va a reducirse la desigualdad, la pobreza infantil; va a haber una cuarta generación de excluidos si los chicos no van al jardín”, advirtió.

Tres ejes

El titular de la cartera de Desarrollo Social planteó encarar “tres ejes centrales” para que “la situación social cambie de verdad”. Al respecto manifestó que la propuesta del Gobierno es “crear 300 mil puestos de trabajo de acá a febrero en la construcción, en el textil, en la economía del cuidado, reciclado, en la producción de alimentos”. También está en agenda la urbanización de 400 barrios vulnerables por año: “Hay que hacerlo, hay cuatro millones de argentinos que viven en el siglo XIX sin agua, sin servicios básicos”.

“Lo social es prioritario”, enfatizó explicando que la dirigencia política debe abordar la problemática de “la nueva pobreza, la pobreza estructural y los niños”. “Si generamos acuerdos y políticas sostenidas en esos tres ejes la cosa va a estar un poquito mejor”, declaró optimista.

 

 

fuente: infobae

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