Pacientes del hospital de Niños que padecían de cataratas debían ser derivados a Buenos Aires para ser intervenidos, pero debido a la adquisición  de un facoemulsionador eso ya no es necesario.  Hasta el momento, dos pequeños fueron operados.

“Estamos muy contentos, con esto vamos a mejorar la atención que brindamos a pacientes”, remarcó la doctora Marcela Gonorazky, a cargo del servicio de Oftalmología del centro asistencial, especificando al tiempo la importancia de la detección precoz de esta patología para iniciar lo cuanto antes con el tratamiento y definir la intervención quirúrgica, asegurando de esta manera la recuperación de la visión de los pacientes.

La facoemulsificación es una técnica quirúrgica muy utilizada en la actualidad para la operación de cataratas. Esta patología en los más pequeños suele ser detectada por el pediatra, quien en el control puede percibir la mancha blanca en el ojo y lo deriva al oftalmólogo. Un médico genetista puede identificar algún síndrome genético, advirtiendo la posibilidad también de desarrollar este tipo de enfermedad, y hace la derivación. Gonorazky añadió en este sentido la importancia del diagnóstico temprano para la intervención quirúrgica. “No es de urgencia pero no puede pasar demasiado tiempo porque limita los resultados”, especificó.

La cirugía

El paciente es internado un día previo. Recibe unas gotas mientras mantiene el ayuno prequirúrgico. Tras la intervención se le administra también una serie de gotas y, al día siguiente ya puede ser dado de alta, siguiendo luego los controles por consultorios externos.

Si bien la catarata congénita no es frecuente, hay casos y es importante realizar la operación en el momento preciso, resaltó Gonorazky.

El servicio de Oftalmología del hospital del Niño Jesús atiende de lunes a viernes, de 7 a 12 horas. Los turnos se otorgan a través de Salud Escucha y también por el sistema de referencia y contrareferencia.

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