Deportes / Noticias. Dos goles del delantero noruego dejaron con las manos vacías a Brasil, que desperdició un penal. El descuento, ya en tiempo adicionado al reglamentario, lo hizo Neymar desde los once pasos, en una amarga despedida.

Un partido en el que Brasil no encontró el juego que lo caracterizó históricamente, pero que en los tramos que pudo dominar, desperdició las posibilidades, por impericia propia, por acierto de la defensa o por la brillante actuación del arquero noruego.

A los 35 minutos del primer tiempo, Haaland anticipó a un defensor y puso el 1 a 0 con un formidable cabezazo. El marcador se mantuvo con un partido de trámite parejo en el que Brasil no aprovechó sus oportunidades.

Ya casi al final del partido, con el equipo sudamericano volcado al ataque, una contra de los noruegos posibilitó que Haaland reciba el balón fuera del área y sacara un zapatazo tremendo que dejó sin chances al arquero y sentenció el partido.

En los 7 minutos adicionados, que después se transformaron en 11 minutos, un codazo en el área noruega determinó un penal, que fue cambiado por gol por Neymar, quien había ingresado en el segundo tiempo, pero sin gravitación.

Luego del final del partido, se mezclaron las escenas de festejo entre los ganadores, que sostuvieron la estadística favorable que tienen sobre Brasil, que nunca pudo derrotarlos, y la tristeza de los cariocas.

Finalmente, como un ritual repetido y una de las atracciones de este Mundial, los jugadores noruegos y los hinchas, remaron al compás del tambor que colocan sobre el césped del campo de juego. Otra decepción para el pueblo brasileño.

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