La investigación por el crimen de Pedro Solano Barboza, de 72 años, en Tafí Viejo, tuvo un giro decisivo luego de que cuatro menores se presentaran en la comisaría de Los Pocitos y reconocieran haber tenido participación en el hecho. Y Justicia resolvió dictar prisión preventiva para tres de ellos, mientras que uno quedó libre por ser inimputable.
La medida fue adoptada por el juez de Niños, Niñas y Adolescentes Federico Moykens, quien además ordenó el inmediato traslado de los jóvenes al Instituto Cura Brochero, ubicado en el penal de Benjamín Paz, donde permanecerán al menos tres meses. También dispuso asistencia profesional para los acusados.
Encuentran el cuerpo
El crimen salió a la luz el jueves 16 de abril, cuando encontraron el cuerpo de Barboza en su domicilio de calle Bolívar al 700. El informe preliminar del médico policial indicó que la víctima habría sido asesinada a golpes, mientras que la autopsia confirmó múltiples fracturas en el rostro, cortes en la frente y hematomas en ambos ojos.
Durante las primeras actuaciones, los investigadores detectaron además la faltante de un televisor, un teléfono celular y la billetera del hombre, donde supuestamente guardaba dinero obtenido ese mismo día mediante un préstamo.
Sin violar las puertas
Personal de Homicidios, bajo directivas de los comisarios Susana Monteros, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, y con intervención del fiscal Pedro Gallo, advirtió dos elementos clave: la puerta de acceso no había sido forzada, lo que hizo presumir que la víctima conocía a quien ingresó a la casa, y la extrema violencia ejercida durante el ataque.
Con esos indicios, la pesquisa se orientó hacia el círculo íntimo del jubilado. Se elaboró un listado de personas que podrían haber tenido contacto con él y se realizaron entrevistas y allanamientos en busca de pruebas.
Cuando la causa parecía no registrar avances concretos, el sábado a las 23.15 cuatro menores —dos de 17 años, uno de 16 y otro de 15— se presentaron en la dependencia policial de Los Pocitos. Allí no solo admitieron algún grado de participación en el hecho, sino que además indicaron dónde habían arrojado el televisor sustraído.
Prendas con manchas de sangre
Los investigadores se trasladaron hasta un canal de esa localidad y recuperaron el aparato, además de prendas con manchas que serían de sangre. El menor de 15 años fue entregado a sus padres, mientras que los otros tres fueron derivados al Centro de Admisión y Derivación.
Los informes profesionales incorporados al expediente señalaron que ninguno de los adolescentes tenía antecedentes penales ni evidencias de adicciones. También se indicó que, salvo uno de ellos, los demás viven con sus familias, estudian y colaboran económicamente en sus hogares. Fuentes judiciales calificaron el caso como atípico por el perfil de los involucrados.
Se fueron en un Uber
Durante las entrevistas, los jóvenes no brindaron mayores detalles sobre lo ocurrido dentro de la vivienda. Sí se confirmó que, tras el hecho, abordaron un vehículo de una aplicación de viajes y se dirigieron hacia Los Pocitos llevando consigo el televisor luego hallado en el canal. El conductor ratificó esa circunstancia.
Vecinos consultados por la Policía describieron a Barboza como una persona solitaria y señalaron que en algunas oportunidades habían visto ingresar y salir de la casa a jóvenes desconocidos.
En la audiencia realizada el domingo por la noche, la auxiliar fiscal Ana Brito Ledesma, por instrucciones del fiscal Gallo, imputó a los adolescentes por homicidio en ocasión de robo. Allí también surgieron posibles líneas de investigación vinculadas al móvil del crimen.
Posible abuso sexual
Los investigadores no descartan que los jóvenes hubieran sido convocados por la víctima para mantener una reunión a cambio de parte del dinero obtenido con el préstamo.
En ese marco, trascendió que uno de los acusados habría manifestado que Barboza lo habría abusado sexualmente cuando tenía 11 años. Según se indicó, esa supuesta situación nunca había sido denunciada ni comunicada anteriormente.
También se analiza una lesión que habría presentado el menor de 15 años. Peritos deberán establecer su origen, aunque no se descarta que se trate de heridas defensivas.
Justicia por su tío
Durante la audiencia, una sobrina de la víctima pidió justicia por su tío y rechazó las versiones que, según sostuvo, intentan dañar su memoria y justificar el crimen.
Por su parte, Julieta Jorrat, defensora de uno de los imputados, sostuvo que todas las partes coinciden en la necesidad de profundizar la investigación para determinar con precisión qué ocurrió aquella noche. Además, remarcó la importancia de la asistencia profesional para que los adolescentes puedan procesar lo vivido y aportar detalles sobre la mecánica del hecho.


