crimen

La causa que investiga la muerte de Jonathan Emmanuel Rodríguez, el joven de 22 años fallecido tras haber permanecido bajo custodia policial en Simoca, sumó en las últimas horas una fuerte presentación de la querella, que afirmó que la evidencia médica incorporada al expediente revela un cuadro “altamente compatible” con daño corporal severo y cuestionó hipótesis iniciales vinculadas al consumo de sustancias.

El planteo fue realizado por el abogado de la familia, Benjamín Núñez, quien expuso el estado actual de la investigación y remarcó que los datos clínicos ya reunidos no pueden ser relativizados.

Extrema gravedad

Según detalló la querella, de la historia clínica surgen parámetros considerados de extrema gravedad: una CPK de 26.524 U/L, insuficiencia renal aguda con anuria, acidosis metabólica severa y múltiples lesiones físicas, entre ellas hematomas y escoriaciones en distintas partes del cuerpo. Ese conjunto de indicadores resulta compatible con un cuadro de rabdomiólisis secundaria a daño muscular intenso, con evolución hacia compromiso multiorgánico.

La rabdomiólisis es un proceso clínico que ocurre cuando el tejido muscular sufre una destrucción importante y libera sustancias tóxicas al torrente sanguíneo, lo que puede provocar falla renal y otras complicaciones severas.

El valor de CPK

 

La querella también destacó que el valor de CPK detectado dentro de las primeras 24 horas coincide con la evolución conocida de esa enzima, cuyos niveles suelen elevarse y alcanzar su pico entre las 24 y 48 horas posteriores a un daño muscular significativo.

Para la familia, ese dato fortalece la hipótesis de que Jonathan Rodríguez habría sufrido lesiones previas al ingreso hospitalario.

Otro de los ejes planteados por Núñez apunta a la referencia inicial sobre una posible “intoxicación por sustancias”.

Según indicó, esa hipótesis no habría surgido de un estudio médico concluyente al momento del ingreso, sino de información aportada por personal policial, sin respaldo científico autónomo en esa instancia inicial.

Lesiones físicas

En paralelo, el informe preliminar de autopsia confirmó lesiones físicas y describió el estado de los órganos, aunque aclaró que todavía no es posible establecer la causa definitiva de muerte. Para ello, restan incorporarse los estudios toxicológicos complementarios, que hasta este 20 de abril aún no habían sido agregados al expediente.

Desde la querella sostienen que la investigación debe apoyarse en la totalidad de la evidencia médica ya disponible y no quedar supeditada exclusivamente a estudios pendientes. Además, citaron estándares internacionales del Protocolo de Estambul, que establecen que los posibles hechos de violencia deben analizarse de manera integral, independiente y libre de interferencias externas.

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