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Una nueva audiencia del juicio oral por el crimen de Paulina Lebbos dejó este martes momentos de fuerte tensión luego de que un perito de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) reconociera ante el tribunal la posibilidad de errores humanos en los informes de entrecruzamiento de llamadas incorporados a la causa, situación que motivó cuestionamientos inmediatos por parte de la defensa de uno de los acusados.

En el proceso judicial se encuentran imputados César Soto, ex pareja de la víctima y padre de su hija, y Sergio Kaleñuk, hijo de Alberto Kaleñuk, quien se desempeñó como secretario privado del ex gobernador José Alperovich.

Técnico de la PSA

Durante la jornada declaró Jorge Gabriel Soria, técnico de la PSA encargado de elaborar decenas de análisis telefónicos vinculados a la causa. Si bien su exposición aportó detalles relevantes sobre la actividad de los teléfonos de la víctima y de los acusados en horas clave de la investigación, el testimonio quedó atravesado por la polémica cuando el especialista admitió que su trabajo no está exento de equivocaciones.

“Todo es perfectible, pero es muy fiable. Hay que tener cuidado cuando se cargan los datos”, sostuvo inicialmente el perito. Sin embargo, el momento más controvertido llegó cuando reconoció que, aunque el software utilizado es confiable, el procesamiento manual de la información puede contener fallas. “Hago un informe y puedo equivocarme. El software no, pero yo puedo cometer errores. Copiar y pegar de más. Errores propios de los humanos. Pero se puede verificar con las sábanas de los informes”, declaró.

Enojo de la defensa

La admisión generó una inmediata reacción del defensor oficial de César Soto, Roque Araujo, quien cuestionó la solidez de la prueba técnica y criticó el intento de subsanar inconsistencias durante el desarrollo del juicio oral. “Se investiga desde 2021. Esta no es una investigación penal preparatoria. Es un juicio oral. Se quiere salvar incongruencias de tres años en un cuarto intermedio en 15 minutos”, expresó el abogado.

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En cuanto al contenido técnico de su exposición, Soria detalló que el teléfono celular de Paulina Lebbos continuó registrando actividad luego de la desaparición de la joven, aunque con otras tarjetas SIM insertadas en el aparato. “El IMEI es el DNI del celular. En el equipo de Paulina Lebbos había otros chips colocados después de la última comunicación de su línea”, explicó.

La última llamada

Según indicó, la última actividad atribuida a la línea de Paulina ocurrió el 26 de febrero de 2006 a las 10.25, cuando se realizó una consulta de saldo al número #100 desde una antena ubicada en avenida Independencia al 1.200. Posteriormente, a las 11.20, otro chip fue colocado en el teléfono y volvió a impactar en esa misma antena.

El perito también expuso sobre la actividad de los imputados y del entorno cercano de la víctima en el horario considerado crítico para la investigación.

Respecto de César Soto, indicó que la última comunicación registrada con Paulina se produjo el 24 de febrero, dos días antes de la desaparición.

Tres líneas a su nombre

En relación con Sergio Kaleñuk, precisó que se detectaron tres líneas telefónicas registradas a su nombre, aunque una sobresalía por el volumen de actividad. Según detalló, el 26 de febrero la jornada de Kaleñuk comenzó temprano, con una comunicación a las 7.15 con el entonces subjefe de Policía Nicolás Barrera.

Uno de los puntos que más atención despertó fue que Kaleñuk registró cuatro llamadas durante la media mañana desde avenida Independencia al 1.230, la misma antena que captó la activación del teléfono de Paulina con otro chip colocado. También se mencionó actividad en inmediaciones de calle Cuba, en el Parque 9 de Julio, y una llamada realizada por Daniel Paz, chofer de su padre, a las 6.33.

La última ubicación

Sin embargo, esa última ubicación generó nuevas dudas, ya que el informe presenta una aparente inconsistencia geográfica al mencionar “Charcas y Sarmiento”, una intersección existente en Yerba Buena pero no en la capital tucumana. El punto derivó en un intercambio con los jueces Luis Morales Lezica, Gustavo Romagnoli y Fabián Fradejas, quienes solicitaron reiteradas aclaraciones al perito sin obtener una precisión definitiva.

La audiencia también contó con la declaración de la psicóloga Sandra Mussumeci, responsable de realizar la autopsia psicológica de Paulina Lebbos. Según expuso, el análisis permitió determinar que la joven atravesaba una situación de marcada vulnerabilidad emocional al momento de su desaparición.

Paulina “impulsiva”

La especialista describió a Paulina como una persona con “baja autoestima, conductas autolesivas e impulsividad”, y afirmó que esas características la convertían en una persona especialmente vulnerable frente a terceros con intenciones dañinas.

“Paulina era frágil frente a alguien que quisiera hacerle daño; tenía mucha facilidad para ser manipulada”, sostuvo Mussumeci, quien además señaló que la joven mantenía relaciones conflictivas tanto con su familia como con César Soto.

En ese contexto, la psicóloga consideró que quien perpetró el crimen conocía esas debilidades y se aprovechó de ellas. “El perpetrador se aprovechó de su vulnerabilidad”, afirmó, reforzando la hipótesis de que el autor del hecho pertenecería al círculo cercano de la víctima.

No obstante, ante preguntas de la defensa, la profesional aclaró que sus conclusiones se enmarcan dentro de hipótesis técnicas y no constituyen certezas absolutas.

Con testimonios que sumaron nuevos elementos pero también abrieron interrogantes sobre la fiabilidad de parte de la prueba técnica, el juicio por el crimen de Paulina Lebbos continúa avanzando en medio de un clima de creciente tensión entre las partes, a la espera de los alegatos finales.

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