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El Central perdería en los próximos meses casi todas las reservas que acumuló en la primera parte del año. Ahora buscan que no aumente más la brecha cambiaria, pero con impacto en el dólar libre. Un cepo más duro. El principal objetivo es no devaluar antes de las elecciones de noviembre.

El primer semestre dejó un saldo positivo para el Banco Central. La entidad compró USD 6.500 millones en el mercado cambiario y acumuló un poco más de USD 3.000 millones de reservas. Pero no resultó suficiente. Para los meses preelectorales se esperan fuertes presiones sobre el dólar y el poder de fuego del Gobierno es sumamente acotado. En un contexto de fuerte desconfianza y falta de rumbo económico, el final ya es conocido: la Argentina se volverá a quedar sin dólares.

Más rápido que lo esperado, el equipo económico empezó a definir medidas que procuran mantener cierta tranquilidad cambiaria al menos hasta las elecciones. Como los dólares líquidos que conserva el Central no alcanzan a contener la presión dolarizadora, la fórmula para contener las presiones pasa por más restricciones.

La Comisión Nacional de Valores definió nuevas trabas para operar con bonos, que entran mañana en vigencia. Se trata del vehículo que utilizan los inversores para pasarse de pesos a dólares por vías legales. El “contado con liquidación” pasó de $ 140 a $ 170 en poco más de dos meses, en medio de un contexto sumamente favorable para la Argentina, con la soja llegando a los USD 600 y fuerte ingreso de divisas de los exportadores cerealeros.

Las medidas adoptadas aumentan los días de “parking”, es decir que los inversores tardarán más tiempo para dolarizarse. Pero como esto no es suficiente en medio de la presión cambiaria, también se definieron cupos estrictos de compra de bonos para evitar esta operatoria.

Otra vez sopa

En otras palabras, el Gobierno apela nuevamente a fuertes medidas restrictivas para contener la dolarización. Desde el equipo económico aseguran que el tipo de cambio oficial a $ 95 es suficiente para mantener la competitividad. Sin embargo, a $ 170 sigue habiendo más compradores que vendedores. La sensación en el mercado es que se trata de un tipo de cambio que puede lucir alto, pero sigue estando barato para los altos niveles de incertidumbre.

La consecuencia de esta maniobra es que las nuevas trabas para operar en el mercado bursátil podrían disparar el precio del dólar libre, que venía acompañando de cerca la evolución del “contado con liquidación”. “Estas medidas demuestran que tienen escasas reservas y mucha vocación por intervenir”, explicaba ayer al mediodía el analista financiero Salvador Distéfano.

fuente: infobae

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