(NA)
La justicia reconoció que el sexo es un derecho. Ordenó indemnizar a una mujer que se vio perjudicada cuando su esposo, que había ido a ver las carreras, quedó imposibilitado de tener una erección por la patada de un caballo en el Hipódromo de Palermo. “Quién si no yo soy la verdadera afectada”, dijo la mujer en tribunales.

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