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Todo comenzó alrededor de las 22 del sábado, cuando una joven de 24 años, domiciliada en el barrio Borges de Santiago del Estero, le comunicó a su madre y a su novio que iría a cenar y compartir un encuentro con una amiga.

Pero la preocupación comenzó minutos antes de las 6 de la mañana del domingo. El novio se comunicó con la madre de la joven para preguntarle si había regresado a su casa, ya que había intentado llamarla sin obtener respuesta. El teléfono permanecía apagado.

La madre tampoco logró establecer contacto con su hija y, ante esa situación, comenzaron a buscarla.

Una comunicación con la amiga en cuya vivienda se había realizado la reunión permitió reconstruir parte de sus últimos movimientos.

La mujer explicó que la joven se había retirado aproximadamente a las 4 y había subido a un vehículo blanco en las inmediaciones de la propiedad. Antes de marcharse habría dicho que regresaría y que iba a encontrarse con un amigo.

Después de hablar con la madre, la anfitriona volvió a enviarle mensajes a la joven y esta vez obtuvo una respuesta que incrementó la preocupación. Según lo informado, la mujer manifestó que se encontraba en un motel y que el hombre que estaba con ella no le permitía retirarse.

Ante el temor de que pudiera encontrarse en peligro, la madre acudió a la Comisaría Comunitaria Nº 9. Allí denunció la situación, aportó las características físicas y la vestimenta de su hija y solicitó que comenzaran a buscarla.

Los policías iniciaron averiguaciones y establecieron que existían cámaras de seguridad en las inmediaciones de la vivienda donde se había realizado el encuentro entre amigas.

Las tareas investigativas condujeron durante la mañana hasta un motel situado en el barrio Huaico Hondo. Los efectivos se entrevistaron con la encargada y solicitaron comunicarse con quienes ocupaban una de las habitaciones.

La empleada llamó por el teléfono interno e informó a la pareja que había policías en el establecimiento buscando a una joven, cuya identidad fue comunicada.

Poco después, la mujer de 24 años salió de la habitación y confirmó que era la persona buscada.

Ante los efectivos aseguró encontrarse en buen estado, negó estar retenida y manifestó que permanecía en el motel por su propia voluntad. En el lugar estaba acompañada por un hombre de 46 años.

Pese a esas manifestaciones, la joven fue trasladada hasta la dependencia policial para completar las actuaciones y someterla a un examen médico.

Durante el procedimiento intervinieron la fiscal de Delitos Comunes Victoria Ledesma y la fiscal de Violencia de Género e Intrafamiliar Judith Díaz, quienes dispusieron que fuera examinada por el médico de Policía.

Una vez constatado que se encontraba “sana y salva”, y tras las actuaciones correspondientes, la joven se retiró hacia su domicilio.

No se sabe si sigue de novia.

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