“Lito” Mohamed sentado en la moto. Alrededor la barra brava: “El cabezón” Chechi, “Yiyo” Gallo, “Tin” Noguera y Huguito "El Terrible" Pérez. Yo estaba ausente cumpliendo con la Patria en el Servicio Militar en Villa Reynolds, San Luis.
Deportes / Actualidad / Comentarios / Por Rubén “Gringo” Suárez*. Compartimos una nueva anécdota de los tiempos dorados del motociclismo en la provincia de Tucumán, en la visión y protagonismo del ex corredor y reportero gráfico, Rubén “Gringo” Suárez.

Como comenté en el capítulo IV, la moto del Ingeniero Albert “El Yankee” Carr se vivía rompiendo. Cuando “Lito” Mohamed hacía el desarrollo de motor generalmente, la probaba yo, dando vueltas y vueltas a fondo. Nunca se rompió cuando la probaba.

Albert era el patrocinador más grande del equipo, una especie de Marcos Galperin, salvando las distancias. “Lito”, ya cansado de estos problemas, porque las destrucciones eran casi totales afectando a casi todo el motor a veces.

“Lito” Mohamed sentado en la moto. Alrededor la barra brava: “El cabezón” Chechi, “Yiyo” Gallo, “Tin” Noguera y Huguito “El Terrible” Pérez. Yo estaba ausente cumpliendo con la Patria en el Servicio Militar en Villa Reynolds, San Luis.

Eran comunes las roturas de biela, pistón, muñón, caja de velocidades y muchas veces hasta roturas del carter. Un día, “Lito” dijo que se iba al baño y se fue caminando hasta la salida del curvón grande, el de avenida Benjamín Aráoz.

Justamente ese era el lugar por el que siempre aparecía Albert con su moto caminando y llegando a los boxes para pronunciar la misma frase: “Ouhh Litou, hacerse mierd..”

“Lito” se fue antes de que salga Carr con la moto. Como tardaba y nadie sabía dónde estaba, asistimos a Albert junto a “Lalo” Medina, quien era la mano derecha en el taller de Mohamed. Calentamos el motor, cambiamos la bujía por una mucho más fría y controlamos aceite, nafta y presión de neumáticos.

Con el plantel de Corredores. Lito “El Turco” Mohamed, Francisco “Gringo” Suárez, Albert “El Yankee” Carr, Valentín “Tin” Noguera y Hugo “El Terrible” Pérez.

“El Yankee” salió y alcanzó a dar dos vueltas y zas, se rompió de nuevo. Pero allí, en ese momento, había un testigo oculto, “Lito” Mohamed, quien estaba agazapado como un lince esperando a su presa. Con su maestría observó y comprobó cuál era el problema.

Albert, doblaba en segunda en la salida, ponía tercera y cuando tenía que poner cuarta, ponía “segunda”. Esto originaba que el motor se pasara de vueltas y la biela salía a tomar aire fuera del motor.

Claro, Albert tenía una Gilera Extra 200cc. en la que practicaba cuando tenía los días libres. Y sí, en esta los cambios estaban al revés de la RK. Desde allí venía la catástrofe.

“Lito” se tomó el trabajo de cambiar todo el varillaje del transportador de cambios al revés y se solucionó el gran cuco de las eternas roturas. Desde allí, todos felices.

*Jefe de Fotografía de Diario Cuarto Poder, ex corredor de motociclismo, reportero gráfico y, según sus propias palabras, neófito del periodismo escrito.

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