
Deportes / Actualidad / Comentario / Por Rubén Suárez*. Compartimos una nueva entrega de las anécdotas de los tiempos dorados del motociclismo en nuestra provincia, desde la mirada protagónica y testimonial de esa época en ese deporte.
Primeramente, quiero agradecer al lector de EE.UU. que mandó felicitaciones por las notas de motociclismo. Esto se suma a la cantidad de pacientes y abnegados lectores que me aguantan y que le piden al Director Manuel Rivas que yo siga escribiendo.
Gracias Infinitas a todos. Y llenen el buzón de críticas o elogios para que sigamos Juntos con está amistad desde el popular Diario Cuarto Poder. Ahí vamos con la nueva anécdota titulada “Cuando el alumno supera al maestro”. Ojalá que sea de su agrado.
Era una carrera más del montón. No lo digo porque fuera fácil, sino porque mi RK estaba andando muy fuerte y yo estaba en mis mejores épocas. Se largó la carrera y de arranque estaba dentro del pelotón de punta, calculo que éramos unos 10.

Primero iba Alberto Neder, con su HaerMachi 5 marchas, seguido por “Tito” Cano con su RK, caja y embrague Ducati, luego Camilo Ferroni, con su HaerMachi, Albert “Yankee” Carr, con su Mack Cullungs RK. 125cc, Fernando Métola, con Yuri 125.
Después venía “Buby” Bruscoleri, con Bultaco TSS4, Osvaldo Dell Aqua, de Salta, con su Zanella RK 6 marchas 125cc. refrigerada a agua, el ex Campeón Argentino Guillermo Kissling, Ricky Bruscoleri con su RK 125cc. y otros pilotos más.

Comencé a rodar. Después de la segunda vuelta pude pasarlo a Albert y a algunas de las otras motos. En la salida de los mixtos, vi a “Tito” Cano con su moto parada. Salí a buscar a los más fuertes. Primero fue al “Buby” Bruscoleri.
En la siguiente vuelta a Camilo Ferroni, otro de los duros, en los mixtos. Entonces fui a la caza de Alberto Neder, que era complicado porque andaba muy rápido. Después de dos vueltas detrás suyo pude superarlo.

Luego en la siguiente me parece que su moto comenzó a fallar y terminó por abandonar. Dejó de ser una amenaza. Ya con el panorama más claro, desde los boxes me indicaron que estaba primero.
Traté de congelar la carrera para ver quiénes venían atrás y de ese modo diseñar un plan de trabajo. Apareció casi solo Albert. Calculé la distancia y me acomodé bien, para bajar el tiempo al límite. En una vuelta le saqué más de cuarenta metros.
Me dije: “Violín a la bolsa y a cobrar”. Pero en un par de giros más, la moto empezó a perder rendimiento y tenía que cambiar antes de llegar al límite de revoluciones por minuto (RPM), porque se me moría el motor.
Ante esta situación, se empezó a arrimar Albert. Me dije: “tendrás que alcanzarme y después pasarme”. Y así ocurrió. Sin calentarme mucho y quizás para consolarme me dije: “yo le enseñé a doblar en el Autódromo, y él tenía un millón de defectos, en cuanto cometa el primero, lo pasaré” y no cometió ninguno.
Dije; “no importa, doblaré más fuerte”. Y Albert estaba doblando, igual que yo o quizás más fuerte. Terminó la carrera y la ganó merecidamente. Recibió la bandera a cuadros de pie y con las manos, en alto, festejando a lo Valentino Rossi, cuando cruzó la meta.
Diez metros detrás presencié ese espectáculo. Cuando llegué a los boxes, le dije a “Lito” la falla y al revisar, vio que se había quebrado el soporte de la cuba del carburador. Era una adaptación de un carburador SU del auto Sian Di Tella 1500 cc. Casi 300cc. de nafta.

Ya que comía como un tigre ese motor. La cuba se había desprendido, sobre el block y no llegaba a proveer todo su nivel combustible. Se agotaba antes de llegar al límite de vueltas en cada cambio.
Fui a pedirle a Albert algo para hacer un agujero en el soporte y me dijo: “¡Sí, toma!” agarrándose sus partes con sus dos manos en un claro gesto de euforia y de chiste, cosa que no me dejó del todo conforme.
Yo, en esos momentos, no entendía el humor del Yankee y tampoco estaba para celebrar nada. Él creía que le había ganado a Marc Marques. Y sí, claro. Yo fui su maestro y quizás su Ídolo de barro.
En la siguiente carrera, en 175cc. con la misma moto, la venganza fue terrible. Le saqué más de una vuelta para salir segundo, detrás de Valentín “Tin” Noguera, indiscutible ganador de esa categoría.
*Jefe de Fotografía de Diario Cuarto Poder. Ex corredor de motos. Reportero gráfico y, según sus propias palabras, neófito del periodismo escrito.

