Deportes / Actualidad / Comentario / Por Rubén “Gringo” Suárez*. Continuamos con el exitoso ciclo de anécdotas de la época dorada del motociclismo tucumano, en la mirada y el protagonismo de nuestro Jefe de Fotografía.

De vuelta después de larga ausencia

Yo había estado Ausente casi por un año y medio. De ellos, ocho meses y medio estuve en el Servicio Militar en Aeronáutica en la V Brigada Aérea Villa Reynolds, San Luis. Cuando llegué casi mágicamente conseguí trabajo en el Diario Extra en Lavalle 215, de San Salvador de Jujuy.

Regresé a Tucumán después de casi 10 meses, con mucha plata y me compré mi primera Moto de carrera. Un montón de hierros ubicados en dos tachos de 20 litros, como ya comenté en capítulos anteriores.

Las cargadas de los “motoqueros”

Estaba feliz con mi Ducati 200cc. y comenté en una mesa en que se reunían todos los “tuercas motoqueros” en el Paralelo 38, bar del Parque 9 de Julio. Al comentar mi compra se burlaron todos hasta los mozos.

Rubén Suárez corriendo en la moto armada por Lito Mohamed.

Lito Mohamed me empezó a acompañar para protegerme de las cargadas. La verdad es que no lo querían muy mucho, pero lo Respetaban todos. No era de hablar mucho, vivía trabajando en su gran hobbie, que era el de preparar motores.

Una apuesta “en caliente”

Una tarde, llegó de Córdoba Hugo Pérez, Campeón de 200 cc. Estándar Exterior, con una Honda Super Sport. Cuando salió el tema de mi futura moto de Carrera, Hugo dijo: “ahora cualquier muerto tiene moto de carrera”.

Claro que era complicado tener dos motos: una para correr y otra para andar. Lito que me apoyaba a muerte, le dijo: “Ojo que el Gringo anda fuerte”. Y claro, prácticamente estaba todos los días probando las seis motos de carrera del taller.

Hugo cómo todo corredor y un poco “caliente”, respondió: “Ya por lo que sea. Lito lejos de callarse lo calló: “Por el café con leche completo para todos”. Había en las mesas entre 15 y 20 testigos, entre pilotos, preparadores y entusiastas.

Las motos que competirían

Preguntaron qué moto preparada había. Solo estaba la Gilera 200 Gran Prix del “Colorado” Fernández, quien gustosamente la ofreció y se pactaron tres vueltas al circuito chico por tiempo. Lito me había puesto entre la espada y la pared. La apuesta la bancaba él.

Yo lo conocía a Hugo, pero nunca lo había visto manejar en el Autódromo. Sólo tenía de él la referencia que era un Campeón, de dos temporadas pasadas. Eso era un gran peso y responsabilidad para mi condición de principiante de corredor.

Con esa apuesta todos estaban ansiosos. Se buscaron los cronómetros para controlar. Se establecieron tres cronometristas. Se lanzó una moneda y ganó Hugo. Largó primero. Me impresionó la velocidad que andaba.

Los tiempos fueron favorables

Estábamos todos en la curva del corte y Hugo entraba cruzado por la velocidad. Peor para mi tranquilidad. Subí a la moto. La primera vuelta traté de andar lo más rápido posible para tratar de buscar el límite y conocer la máquina.

La Segunda traté de andar un poco más prolijo. Recién en la tercera pude dar una vuelta más redondita. Llegué con muchas dudas y un gran temor, pregunté qué había pasado y me levantaron en andas. Le había ganado por tres segundos.

Veíamos una sola curva, pero había cuatro y dos eran muy veloces. Pobre Hugo, después de pagar la cuenta de la mesa y de las cargadas se perdió por un buen tiempo. Mohamed nunca dudó de mí, pero yo sí. Era mucha plata para mí.

Un equipo que no se rompía por nada

A pesar de todo seguíamos siendo del Equipo de Mohamed Competición, nos seguíamos juntando y compartiendo asados, como corresponde a un grupo muy unido. Pero las cargadas y las chanzas nunca faltaron, eran parte del folklore al igual que las charlas diarias.

En el equipo estaban Hugo “Huguito” Pérez, Valentín “Tin” Noguera, Albert “El Yanqui” Carr, Eduardo Orellana y yo, Rubén “Gringo” Suárez. Todos corríamos las motos preparadas por Lito Mohamed, quien lideraba con sabiduría, trabajo y equilibrio.

Yo era el más novel del equipo y piloto de Prueba del taller. ¡Los demás ya eran Próceres!

*Jefe de Fotografía de Diario Cuarto Poder. Reportero gráfico y, según sus propias palabras, neófito en la prensa escrita. Ex corredor de motos.

En la foto principal, de derecha a izquierda junto a sus familias los corredores: Marin, el yerno norteamericano de Albert; Luca “Luquita” Mohamed; Valentín “Tin” Noguera; Albert “El Yanqui” Carr, Lito “Genio” Mohamed, Hugo “Huguito” Pérez y Francisco “Gringo” Suarez.

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