
Deportes / Actualidad / Comentario / Por Rubén “Gringo” Suárez*. Continuamos con las entregas de esta maravillosa serie de anécdotas en la mirada protagónica y como testigo presencial de la época dorada del motociclismo tucumano.
La verdad es que lo tenía loco a “Lito” Mohamed para que me prepare la AV. Primero, con toda su experiencia, me dijo que no me serviría para andar en la calle. Le juré que compraría otro cilindro y sacaría todas las modificaciones después de la carrera.
“Lito” había trabajado el cilindro, orientando las lumbreras y cambiado el cruce. También me hizo pulir la admisión, bajo la tapa para comprimir el desfase del cilindro y construyendo un nuevo escape para que no dé en la pista construyó un Bultaco.
En la parte baja trabajó reforzando el embrague, que también había alivianado, para la transmisión se colocó una sola cadena y se cambió el aceite de 90 o 140 a 40. Hicimos agrandar el carburador y había trabajado con el difusor y los chicleres de alta y baja.
Probamos y andaba fuerte, pero no me asustaba. Yo era muy inconformista, le dije la verdad. Nos fuimos al taller, en la San Juan 242. Allí funcionaban varios talleres, uno hacia chapa y pintura. Con papel y lápiz comenzó a hacer números, y no tocó el motor, cosa que no me dejaba muy contento.
Me pidió que saque el escape, lo cortó por la mitad con una sierra. No existían las amoladoras. Hizo agregar un pedazo de chapa de unos 2 cm. Midió la salida y la sacó. Puso un caño más largo 2cm. y 4mm. menos de diámetro. Hizo soldar el escape con el Chapista.
Yo solo lo observaba. Disconforme. Puso el escape y me dijo vamos a probar. Era día de semana y circulaba bastante tránsito en el Parque. No estaba muy convencido, que digamos. Salí a probarla y lo hice en la calle pegada al rosedal.
Quise salir de parado, aceleré y ¡Sorpresa! La motoneta se paró y se dio vuelta. Me levanté. Y me fui a “Lito” que me esperaba en el Taller y le dije: “No la toques más. Ahora sí”.
En eso llegó Hugo Pérez, quien había salido Campeón en 200cc. Estándar Exterior. Venía sobre su fabulosa Honda Súper Sport llevada a 150cc. también hecha por “Lito”. Este le pidió que la pruebe conmigo.
Y él dijo: ¿cómo el Campeón puede competir con una motoneta?
“Lito” casi le rogó y, para convencerlo le dijo que quería saber cuánto le sacaba la Honda. Largamos en la Avenida Soldati y Córdoba hasta la rotonda Norte del Parque 9 de Julio.
La verdad que traté de sacarla patinando el embrague. Después del primer golpe no me caería de nuevo. La Honda me saco unos 4 mts. 1° 2° 3° iguales, cuando cambiamos a 4° la Siambretta comenzó a avanzar lentamente, lo emparejé y venía un camión adelante.
Como es lógico, Huguito no me la haría fácil, lo empecé a aparear, para que se abriera y casi tocándole el manubrio, comenzó a ceder. Le saqué casi diez metros. Estaba fatal. Dimos la vuelta y me dijo vamos. Cuando quise acelerar, ya me había sacado 20 mts.
Cuando llegó a Guatemala, continuación de San Juan, frenó y dobló a la izquierda contramano. Estaba a 10 mts. No esperaba que doble contramano. Traté de frenar la motoneta, pero era imposible, lo choque en la parte de adelante y le arranque la rueda delantera.
Por supuesto me reventé la mano izquierda con su manubrio. Llegamos al taller todo golpeados. Otra vez “Lito” sufriendo como un padre. Me llevaron a la Asistencia Pública, me lavaron y me hicieron un par de puntos. Mi mano era amorfa con cuatro dedos explotados.
Cuando “Lito” le reclamó a Huguito. éste le dijo: si tenía que haberlo matado.
Por Supuesto entre risas y su humillación por haberle ganado al Campeón con una motoneta. “Lito”, la había hecho para que largara en 200 Estándar Exterior. Daba casi 135 Km/h. No largué por supuesto. Era la última carrera de ese año.
No sé si habría ganado, lo cierto era que daría una dura batalla.
Hugo Pérez por su parte era un Gran Campeón, muy Competitivo y, por supuesto, su gran autoestima, la que todos tenemos para suplir las falencias, había sido golpeada.
En la próxima contaré el regreso de Hugo Pérez de la Provincia de Córdoba. Nos vemos a toda velocidad en el Autódromo de la memoria.
*Jefe de Fotografía de Diario Cuarto Poder, reportero gráfico y, según sus propias palabras, neófito del periodismo escrito.

