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Tras la llegada del nuevo viceminsitro, el equipo económico alista las nuevas medidas. Las erogaciones crecen más de 8 puntos por encima de la inflación y el Gobierno busca poner un freno a la velocidad presupuestaria. Construcción y minería, sectores que tendrán normativas más flexibles.

El ministro de Economía Sergio Massa y su nuevo viceministro Gabriel Rubinstein afrontará desde este lunes una semana en la que habrá en la hoja de ruta más próxima decisiones inminentes en materia fiscal y de gasto público, una señal salarial con la discusión sobre el salario mínimo, el inicio de las conversaciones con el Fondo Monetario antes del viaje a Washington, y otras como la expectativa de ingreso de divisas por parte de exportadores, cambios regulatorios para sectores como la construcción o la minería y, en estudio, una flexibilización del esquema de control de importaciones.

Forman parte de la agenda que el ministro de Economía marcó como una suerte de segundo capítulo de su primer paquete de anuncios que hizo apenas asumió en el Palacio de Hacienda. Todos esos desafíos macro ahora tendrán la supervisión del economista y consultor Gabriel Rubinstein, que comenzará a trabajar formalmente como viceministro y secretario de Programación Económica este lunes, luego de la presentación pública que hizo Massa el domingo vía Twitter.

Dentro de las prioridades de gestión, Massa apuntará a la cuestión fiscal. El ministro realizó una serie de anuncios al comienzo de su gestión y avanzará para cristalizar la intención de recortar la velocidad del gasto público, que según los técnicos del ministerio, en caso de seguir con el ritmo con el que traía, el sector público terminaría el año muy por encima de la meta fiscal con el FMI, de 2,5% del PBI. El Gobierno buscará como compromiso no bajar más fondos de lo presupuestado en el decreto de mediados de junio.

 

Pero también necesitará buscar frenar la velocidad de algunas partidas que en lo que va del año crecieron muy por encima de la inflación. En términos reales, quitando el efecto de la suba de precios, el gasto corriente creció 8,3% en los primeros siete meses del año, según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). En detalle, los subsidios avanzaron 15,2%, los sueldos públicos un 12,3%, las transferencias a provincias un 12 por ciento.

Entre los gastos de capital, la inversión real directa acumula un crecimiento de 9,6 por ciento. Algunas de estas cifras se oficializarán este lunes cuando la Secretaría de Hacienda que comanda Raúl Rigo publique el resultado fiscal del sector público correspondiente a julio. Rigo, junto al jefe de gabinete de asesores Leonardo Madcur, fueron los hombres a los que Massa les encargó mantener a raya la caja presupuestaria.

Hay pocos ítems en los que el equipo económico podría avanzar para ajustar las clavijas del gasto público. Principalmente las erogaciones que son más discrecionales que automáticas o indexadas, es decir, las transferencias a los gobernadores o el fondeo de obra pública, dos rubros, como se dijo anteriormente, que tuvieron un crecimiento marcado en términos reales en los primeros siete meses del año.

 

 

fuente: infobae

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