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Suele cometerse una exageración cuando se asegura que el River vs Boca paralizará a todo el país. Pero algo de cierto esconde el pomposo enunciado: no hay partido que despierte más pasiones en este suelo que el Superclásico que se jugará este domingo desde las 17:30 en el renovado y ampliado Monumental, que recibirá a más de 83.000 espectadores y que se vestirá de fiesta, según se encargaron de avisar desde la Subcomisión del hincha del elenco de Núñez.

No se puede garantizar un buen juego, por mucho que los entrenadores apuesten por futbolistas de buen pie. Lo que habrá sí o sí será tensión. Y hasta tal vez se vea un duelo luchado, caliente, muy hablando, especialmente teniendo en cuenta las actuaciones de River en el Maracaná ante Fluminense y de Boca contra Racing en la Bombonera: ambos metieron y no dudaron a la hora de las guapeadas, de los empujones.

Lo estético se analizará después. En la previa, se presume que River tomará el protagonismo por cómo viene rindiendo el equipo y por los futbolistas por los que se suele inclinar Martín Demichelis. Durante los últimos días se aseguró que la única duda de Micho pasaba por determinar el acompañante de Leandro González Pirez en la zaga central. Lo ideal para el entrenador era poder contar con Paulo Díaz, que sufrió una distensión del bíceps femoral izquierdo hace 15 días. Pero el chileno fue exigido en la práctica del sábado y no respondió. Así, ese sector lo seguirá ocupando Emanuel Mammana, de flojo rendimiento en Brasil.

A esta altura, Demichelis ya debe estar acostumbrado a que se lo compare con Marcelo Gallardo. La cuestión se vuelve inevitable. Solía sorprender el Muñeco en los duelos contra Boca: siempre se guardaba un as en la manga y lo lanzaba para asombro de muchos minutos antes de los inicios. ¿Tiene con qué dar un golpe de efecto Demichelis? Por supuesto. Una movida interesante -y que se habló en las últimas horas- sería la incorporación de Pablo Solari para jugar por la banda derecha del ataque, ahí donde defenderá el juvenil Valentín Barco. Por la inexperiencia del Colo, ese sector puede ser la llave de los ataques locales. Otra posibilidad serla inclusión de algún delantero de referencia, como Miguel Borja o Salomón Rondón para acompañar al indiscutido Lucas Beltrán.

Sucede que es complejo sacar a alguno de los volantes para la incorporación de un delantero. El semestre le ha enseñado al DT que Rodrigo Aliendro tiene que ser el auxilio de Enzo Pérez. Esequiel Barco es el de mejor presente. Quedan los históricos Ignacio Fernández, de flojo semestre, y Nicolás De la Cruz. ¿Se animaría Demichelis a relegar a Nacho al banco de suplentes? ¿Es Nacho un futbolista para sacar del equipo titular? Esas preguntas y más son las que se está respondiendo Demichelis.

El golpe en la mesa que podría dar Jorge Almirón sería salir a presionar a River en campo rival, buscar ahogarlo en la salida, atacarlo con voracidad. Esa suele ser la filosofía del técnico. Pero sus pocos días en Boca lo han encontrado más equilibrado. Por eso se insiste que sería una sorpresa si el visitante asume un rol protagónico en el Monumental.

Almirón no podrá contar con el suspendido Martín Payero, una pieza que le había encajado bien en el mediocampo. El sustituto sería Cristian Medina, quien suele ingresar mejor desde el banco de suplente. La restante posibilidad es Ezequiel Fernández, quien tampoco ha tenido destacados juegos comenzando de titular.

Desde el lado de Boca, se ha dejado correr la versión de que Almirón podría optar por plantar una defensa con 5 jugadores. Ahí, Nicolás Valentini entraría por Marcelo Weigandt. Pero esa movida provocaría que Luis Advíncula vuelva a retrasar su punto de partida. No hace falta recordar que el peruano fue figura en los últimos dos encuentros jugando de mediocampista o extremo por derecha.

Con un 4-4-2 o con un 5-3-2, los dos atacantes serán Sebastián Villa y Luis Vázquez. La velocidad del colombiano invita a jugar de contragolpe. Aunque la presencia del goleador Vázquez puede obedecer a que suele disputar con intensidad las salidas de los defensores rivales. Esperar o presionar, a ambas estrategias se pueden amoldar los atacantes xeneizes.

Nada dice que River llegue al duelo tras ser goleado en Brasil y que Boca arribe tras imponerse en dos partidos fundamentales como lo fueron Racing y Colo Colo en Chile. Los Superclásicos son partidos aparte, se afirma sin dudar. Y nunca es mentirosa la sentencia.

 

 

fuente: clarin

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