Racing dejó todo, le ganó el clásico a Boca y anuló la posibilidad de que el equipo de Guillermo igualara el récord del River del 91, que con nueve victorias sigue siendo el de mejor arranque del profesionalismo. Lautaro Martínez metió un gol y asistió a Solari en el otro para que los emisarios del Borussia Dortmund que vinieron a verlo se fueran más que contentos. Al puntero le costó el partido y encima se le fue lesionado Benedetto.

Boca salió con la idea de igualar el récord del mejor arranque de la historia profesional del fútbol argentino que ostentaba (y ostenta) el River del 91 pero chocó contra Racing y no sólo se quedó sin récord sino también sin invicto. En la Bombonera, donde disputó por primera vez en lo que va del campeonato un partido frente a uno de los otros cuatro grandes, perdió el clásico por 2-1 y encima se le lesionó Benedetto (ver ¡Qué dolor, Pipa!).

La Academia le hizo un partido inteligente. Sabiéndose menos, apostó por un planteo defensivo que le permitiera aguantar el poder de fuego del puntero y a la vez aprovechar la enorme potencia que tiene su mejor delantero, Lautaro Martínez, la joya por la que dos emisarios del Borussia Dortmund se acercaron a la Bombonera. Querían verlo en vivo y en directo, y después de lo que hizo el chico de Racing seguramente se hayan ido más que contentos.

Es que jugó tan pero tan bien que hizo que la ausencia de Lisandro López prácticamente pasara desapercibida. No solamente marcó el golazo que abrió el partido, con un sombrerito incluido, sino que también armó la jugada que terminó en el 2-1 definitivo: tras un error de cálculo de Goltz, tomó la pelota, dejó pagando a Barrios con un enganche divino y metió una asistencia milimétrica para que Solari se llenara la boca de gol, encaminando a Racing hacia la victoria.

Ese planteo defensivo complicó a Boca, que, contrariamente a lo que nos tiene acostumbrados, casi no pesó por los costados. Ni Pavón ni Espinoza (jugó por Cardona, suspendido) estuvieron finos, y Benedetto, lógico, lo sintió. Mojó porque Barbieri le cometió una infracción adentro del área a Nández y Herrera marcó el penal, pero fuera de ese disparo desde los 12 pasos que decretó el empate parcial el 9 casi no tuvo situaciones como para meterla.

“Un día íbamos a perder”, dijo Guillermo en la conferencia de prensa. Y tiene razón. Una lástima para él y los suyos que la derrota haya llegado justo ahora, teniendo tan cerca la posibilidad de alcanzar un nuevo récord. Igual, en lo que respecta al campeonato, el Mellizo puede quedarse tranquilo: todavía está seis puntos por encima de Unión y San Lorenzo.

Fuente: Olé

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