El adolescente de 17 años que llevó un revólver a la escuela recuperó la libertad, luego de que una magistrada de Impugnación revocara la prisión preventiva por 59 días que le había dictado una jueza de Niños, Niñas y Adolescentes. El menor, que sigue procesado en la causa, deberá cumplir una serie de medidas.
Cayeron las balas
Según explicó la auxiliar Jimena Castro, siguiendo las instrucciones del fiscal Mariano Fernández, un compañero del acusado observó el 7 de abril que, al intentar sacar un objeto del bolsillo de su pantalón, cayeron unas balas.
El testigo avisó a las autoridades del establecimiento educativo, quienes denunciaron el caso a la Policía. Los uniformados se presentaron en la escuela El Salvador en barrio San Cayetano de la capital tucumana y, sin que se registraran incidentes mayúsculos, lograron quitarle un revólver calibre 38 y seis cartuchos que no estaban colocados.
El arma fue peritada y los especialistas indicaron que era operativa, es decir, podía ser utilizada, y que las balas estaban en perfectas condiciones. Por esa razón, Castro decidió acusarlo de tenencia de arma de guerra.
“Esa arma no es mía, me la encontré y la llevé para mostrarles a mis compañeros”, habría declarado el acusado por recomendación de su defensor. El padre, según confiaron fuentes judiciales, habría asegurado que el revólver se lo había entregado un amigo para que se lo cuidara y que su hijo se lo había sacado sin su autorización.
Los profesionales que lo atendieron en el Centro de Admisión y Derivación (CAD) informaron que el adolescente no tiene antecedentes penales. Remarcaron que trabaja desde los 12 años como changarín en el Mercofrut y que no tiene problemas de adicción. Los especialistas también indicaron que demostró tener conductas poco comunes para su edad. Asimismo, recalcaron que, por asumir esas responsabilidades, no realiza actividades propias de su edad. Por esa razón, recomendaron que sea atendido por especialistas en salud mental.


