perdido

El caso conmocionó a todos los habitantes de la localidad de El Chañar que se movilizaron para dar con Rubén Pérez desde que despareció el 25 de marzo pasado. El hombre de 51 años fue hallado este miércoles por efectivos policiales que lo encontraron muy flaco y viviendo en condiciones de extrema precariedad en una finca de limones de la zona de El Espinillo, en Burruyacú; terminando así con un calvario que se extendió por más de 50 días para sus familiares. La aparición de Rubén de muchas interrogantes acerca de su misteriosa desaparición y ahora Héctor Gramajo, uno de sus vecinos, revela todo lo que sabe acerca de lo que pudo haberle pasado y en qué condiciones se encuentra. 

“Anoche cuando vi la noticia nos alegramos mucho porque la familia llevaba mucho tiempo buscándolo. Lo encontraron una choza hecha con pastizales y caña hueca en El Espinillo”, cuenta Héctor, un vecino de la casa que Rubén comparte con dos de sus hermanos en El Chañar. Por esa cercanía que tiene con la familia a la que conoce hace más de quince años conoce todo el trasfondo de la desaparición, búsqueda y hallazgo del hombre encontrado por los efectivos de la Unidad Regional Este el miércoles tras intensos operativos de búsqueda.

La foto de Rubén al volver a su casa.

 

 

Tal es su cercanía, que Héctor comparte un mensaje de WhatsApp de uno de los hermanos de Rubén en el que revela cómo se encuentra en estos momentos. “Está muy flaquito, muy arruinado, no está bien tampoco mentalmente, está como si fuera en otro mundo para él”, le comenta con el gran alivio de haber podido dar finalmente con el paradero de su hermano y con la confianza puesta en su recuperación: “Lo vamos a sacar a flote”.

 

“Desde un principio, cuando él se ha perdido, decían que iba a la clínica porque una semana antes había tenido un pequeño accidente en moto volviendo del trabajo donde se golpeó la cabeza y se estaba haciendo tratar. Les dijo a sus hermanos que tenía turno para el médico y que iba a llegar un poco tarde, pero nunca volvió. Lo que sabían es que un remisero lo levantó en El Chañar, en la parada que está al frente de la Escuela 60 y lo dejó en la calle Francia (zona de El Bajo, en San Miguel de Tucumán”, relata el vecino.

Si bien el remisero declaró ante la policía, no pudo aportar mayores datos del paradero de Rubén. Sus familiares lograron comunicarse por teléfono con él recién al día siguiente y el mensaje que recibieron sólo aumentó la angustia de sus seres queridos: “Ese mismo día por la noche el hermano lo llamaba y no le atendía, recién al día siguiente le atendió el teléfono y dijo que estaba bien, que no trataran de buscarlo y que le digan a la hija que la quería mucho”.

El aspecto de Rubén al momento de su desaparición.

 

Desde aquel llamado no lograron volver a contactarse con él y su destino era un misterio. Con el correr de los días, cuando familiares y efectivos policiales lo buscaban por todas partes, comenzaron a recibir testimonios de gente que lo había visto en distintas poblaciones de la zona: La Cañada, Macomita, Mariño y El Espinillo donde finalmente fue encontrado. “Supuestamente, andaba con un machete en la mano, perdido, no recordaba nada, pero cuando lo iban a buscar, ya no estaba ahí”, comenta Héctor.

Según revela, Rubén trabajaba en la cosecha del limón para distintas citrícolas. Cuando lo encontraron el miércoles en una finca, vestía las mismas prendas con las que había desaparecido. Ante la falta de novedades de su paradero, sus familiares barajaban distintas hipótesis. “En un principio, la familia pensaba que se trababa de algún secuestro, un caso de trata de personas, porque no se sabía nada y no había ningún rastro de él. Por suerte, ya apareció, en El Chañar todos nos movilizamos para buscarlo”.

 

 

fuente: eltucumano

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