El estimador mensual del PBI marca máximos históricos, pero no se traduce en mejoras sustanciales en materia laboral y de ingresos. El crecimiento se concentra en sectores exportadores con baja absorción de mano de obra.
La economía argentina atraviesa una fase de estabilización en sus principales indicadores macroeconómicos, con los indicadores de actividad en niveles históricos, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Sin embargo, estas cifras no logran traducirse en una mejora tangible para el empleo asalariado formal privado ni en un repunte de los salarios reales, que continúan estancados frente al deterioro del poder adquisitivo y la dualidad que exhiben los distintos sectores.
El mercado laboral formal muestra señales de fatiga a pesar del entorno macroeconómico estable. Las actividades vinculadas al comercio exterior impulsan el crecimiento, mientras los sectores orientados al mercado interno presentan rezagos en la generación de empleo y en la recuperación de los ingresos. Las cifras del empleo privado formal y los salarios reflejan una desconexión entre los avances del sector exportador y la realidad de la mayoría de los trabajadores registrados.
El estancamiento del empleo formal privado se combina con una recuperación parcial y transitoria de los salarios durante 2025, seguida de una nueva caída en el inicio de 2026. La dinámica salarial evidenció una pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación en los últimos siete meses, lo que limita la capacidad de consumo de los hogares y restringe la posibilidad de una recuperación amplia de la demanda interna.
El escenario se completa con una estructura productiva dual: sectores como la energía, la minería y los servicios financieros muestran resultados positivos, pero su peso en la creación de empleo formal privado es menor que el de otros como industria, construcción o comercio interior, que exhiben un comportamiento más errático.
Dualidad productiva
Según un análisis de Fundación Mediterránea-Ieral, mientras crecen los segmentos vinculados a la exportación, la mayoría de los sectores ligados al consumo interno enfrentan salarios reales debilitados, menor capacidad de consumo y una reactivación intermitente de la actividad económica.
El documento, elaborado por la economista Laura Caullo, detalla que los rubros más dinámicos en materia exportadora y de inversión representan solo el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado privado registrado, lo que impide que la bonanza del frente externo se cristalice de manera automática en el empleo o en los ingresos de los hogares.
Construcción, la industria y el comercio
El economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, describió que la actividad económica fuera de los sectores primarios, como la construcción, la industria y el comercio, está estancada desde febrero del año pasado.
Para los próximos meses, el analista anticipó que el escenario del empleo y el crecimiento sería similar al actual, y que no se espera un repunte significativo del empleo privado formal. “En el mejor de los casos puede haber una pequeña recuperación del salario real algunos meses, pero cuesta ver que se recupere el consumo agregado, producto de que a su vez las familias tienen una caída del ingreso disponible. Esto hace que después de pagar gastos fijos, por más que se recupere un poco el ingreso, no puedan dedicarlo al consumo”, apuntó.
fuente: infobae


