El Millonario se impuso por 2 a 0 en condición de visitante con varias jugadas bajo la lupa.
El duelo entre Estudiantes de Río Cuarto y River Plate, correspondiente a la fecha 12 del Torneo Apertura de la Liga Profesional, no estuvo exento de polémicas. El árbitro Nazareno Arasa y el VAR fueron protagonistas en tres acciones que resultaron determinantes.
Luego de un control en el área, Gonzalo Montiel envió un pase que impactó en la mano de Matías Valenti. Arasa sancionó la falta inicialmente como penal, pero tras varios minutos y consulta con el VAR -que lo invitó a observar en la pantalla-, determinó que la infracción ocurrió fuera del área, motivo por el cual el equipo dirigido por Eduardo Coudet no sufrió la pena máxima.
Desde el VAR, a cargo de Salomé Di Iorio, junto con el AVAR, Lucas Germanotta, lo convocaron a revisar la acción, no tanto por la existencia de la infracción -que parece clara, con el brazo separado del cuerpo y bloqueando el disparo- sino por el lugar.
Esto sucedió debido a que en la cabina analizó distintas tomas, pero no encontró una imagen totalmente concluyente. Por eso, Arasa fue a la pantalla para tomar la decisión final, a pesar de que es una jugada factual que normalmente el VAR debe determinar.
Finalmente, y tras observar en los ángulos disponibles, el árbitro interpretó que el contacto se produjo fuera del área. En consecuencia, cambió su decisión inicial, anuló el penal, cobró tiro libre para River y amonestó a Valenti. Una jugada muy fina, donde la tecnología interviene, pero la determinación final quedó en manos del árbitro.
Lo cierto es que a simple vista en una de las cámaras se observa que fue afuera del área. De todos modos, entre que Arasa sancionó penal en primera instancia hasta que recibió el llamado del VAR y decidió anular la pena máxima, pasaron 6 minutos y 40 segundos, tiempo que posteriormente no se compensó, ya que el juez solo adicionó cinco minutos en el cierre de la primera etapa.
Ya en el complemento, la tecnología volvió a incidir directamente en el desarrollo del cotejo. El conjunto local se adelantó con un tanto de Tomás González a los 11 minutos, pero, tras otra intervención del VAR, el grito fue anulado y no sumó al marcador. El cuerpo arbitral consideró que, antes del gol, Lucas Martínez Quarta se vio condicionado por la presencia del jugador en fuera de juego.
En primera instancia, González no llegó a disputar directamente la pelota, pero según el VAR y Arasa condicionó por su cercanía el despeje del defensor, y generando un error en la ejecución. A partir de ahí, la jugada continuó y terminó en gol, pero el equipo arbitral detectó esta posible infracción previa.
Se trató de una acción interpretativa, vinculada a la Regla 11, específicamente a la interferencia sobre un adversario. Por eso, desde el VAR no se tomó una decisión directa, sino que invitó al árbitro a revisar la jugada en campo.
Fue otra jugada muy fina, donde no se evaluó solo la posición, sino el impacto real en el rival.
Ya en el complemento, la tecnología volvió a incidir directamente en el desarrollo del cotejo. El conjunto local se adelantó con un tanto de Tomás González a los 11 minutos, pero, tras otra intervención del VAR, el grito fue anulado y no sumó al marcador. El cuerpo arbitral consideró que, antes del gol, Lucas Martínez Quarta se vio condicionado por la presencia del jugador en fuera de juego.
En primera instancia, González no llegó a disputar directamente la pelota, pero según el VAR y Arasa condicionó por su cercanía el despeje del defensor, y generando un error en la ejecución. A partir de ahí, la jugada continuó y terminó en gol, pero el equipo arbitral detectó esta posible infracción previa.
Se trató de una acción interpretativa, vinculada a la Regla 11, específicamente a la interferencia sobre un adversario. Por eso, desde el VAR no se tomó una decisión directa, sino que invitó al árbitro a revisar la jugada en campo.
Fue otra jugada muy fina, donde no se evaluó solo la posición, sino el impacto real en el rival.
Fuente: Infobae


