Para el fiscal Rívolo, Julieta Jaime era testaferro de su padre

El fiscal también solicitó la ampliación del procesamiento por enriquecimiento ilícito del ex secretario de Transporte kirchnerista

Julieta Jaime es una de las tres hijas de Ricardo Jaime. Está bajo investigación judicial en la causa por enriquecimiento ilícito en la que el ex secretario de Transporte de Néstor y Cristina Kirchner está acusado porque no pudo justificar una suma cercana a los 12 millones de pesos.

Para hacerse de esa suma en bienes, Jaime utilizó varios testaferros. Algunos de su círculo familiar y otros de su círculo de negocios. Entre los de su familia se halla Julieta Jaime, quien el martes tuvo que declarar en indagatoria ante el juez Sebastián Casanello y el fiscal Carlos Rívolo por la compra de una moto de agua.

La hija de Jaime dijo que compró la moto mediante ingresos propios. Y que su padre no tuvo relación con esa adquisición. Jaime dijo más o menos lo mismo.

Pero el fiscal no aceptó las explicaciones y le pidió al juez que lo procese a Jaime también por la moto de agua porque está comprobado que su hija no tenía cómo comprarla. Entonces ese bien, menor si se quiere, comparado con un avión Learjet y un yate (entre otros), debe ser agregado al procesamiento confirmado por enriquecimiento ilícito que tiene el ex funcionario, actualmente detenido.

El fiscal Rívolo, quien acusó a Jaime por enriquecimiento, pidió que su hija fuera procesada porque no puede justificar varios bienes, entre ellos la moto de agua. Además señaló que Julieta Jaime fraguó un préstamo de mutuo acuerdo con el que intentó justificar la compra de la casa de Omaguacas 91, Carlos Paz. Córdoba, donde la Gendarmería fue a buscar a su padre el sábado pasado.

El préstamo provino teóricamente de Clemente Baldi, padre de la abogada Mariela Isabel Analía Baldi, quien figura en AFIP como apoderada de Ricardo Jaime. El prestamista, ya fallecido, no estaba registrado como contribuyente porque no tenía actividad económica y estaba considerado con un alto grado de insolvencia.

El fiscal dio por tierra con los argumentos de Julieta Jaime para justificar ingresos por diversos trabajos. La abogada Baldi aseguró que le había pagado sueldos, pero para el fiscal esa aseveración es falsa porque la hija de su cliente nunca figuró como empleada.

Lo mismo sucedió con el intento de justificar ingresos de Julieta Jaime argumentando que fue empleada de las firmas BAUTEC SA y CMP SA. No existe ninguna constancia en AFIP de que la hija del ex secretario de Transporte hubiera trabajado allí.

Para el fiscal es simple: Julieta Jaime no tenía ingresos y compró una casa y una moto de agua y por eso debe ser procesada como testaferro.

La hija de Jaime se presentaba también como la dueña del Hotel Saint Tropez de Carlos Paz, un emprendimiento ideal para lavar dinero. Está comprobado que ese hotel se lo cedieron gentilmente a Jaime dos ejecutivos de la Terminal de Retiro, propiedad de Néstor Otero. El empresario, que coimeó a Jaime –quien admitió su culpa en juicio- pagándole el alquiler de su departamento, puso el hotel y también una casa en un barrio cerrado de San Isidro para que el ex secretario de Transporte que debía controlar a la Terminal no tuviera ningún problema.

Rívolo, con la asistencia de la Dirección General de Análisis Económico y Financiero de la Procuración General de la Nación a cargo de la experta Judith König, calculó cuánto fue lo que Julieta Jaime no puede justificar: 598.028,16 pesos. Y por eso pide que Casanello la procese y la envíe a juicio oral y público junto a su padre, quien amasó una fortuna a costa de negocios sucios en el área de Transporte.

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