El ex fiscal Carlos Albaca irá a juicio oral a partir de marzo. Así lo fijo en diciembre último la Sala I de la Cámara Penal por la posible comisión de delito en la investigación del crimen de Paulina Lebbos, a fin de encubrir a los autores. ¿Por qué el gobierno de José Alperovich encubrió durante una década a los autores de la muerte de Paulina y dejó que pruebas fundamentales cayeran? La hipótesis de los “hijos del poder”.

Hoy, 26 de febrero, se cumplen 14 años del crimen de Paulina Lebbos, y los interrogantes sobre los asesinos se mantienen, aunque buena parte de la comunidad tucumana cree conocer a los responsables del aberrante crimen.

¿Por qué el gobierno de José Alperovich encubrió durante una década a los autores de la muerte de Paulina?

La hipótesis

Una fiesta, un final trágico y una orden: hacer desaparecer el cuerpo. Esta fue desde hace años una de las hipótesis en el asesinato de Paulina, cuyo cuerpo apareció a la vera de la ruta 341, en Raco en marzo de 2006.

La hipótesis indicaba que Paulina se encontró con dos de “los hijos del poder” en un boliche del Abasto y desde allí fueron a una casa ubicada en la zona de El Cadillal o de las inmediaciones de Raco. Allí (aún no se sabe si en forma accidental o provocada) murió. Las autopsias hablan de lesiones en la zona del cuello. Para Lebbos, la estrangularon.

Luego de advertir que Paulina estaba muerta, siempre según esa versión, los homicidas se pusieron en contacto con un hombre, a quién le ordenaron que se deshiciera del cuerpo.

A la joven prácticamente la desfiguraron: le arrancaron las uñas, los labios, sus parte íntimas. Quien hizo esa tarea era una persona experta (¿un médico?). sabía dónde se podrían buscar huellas y rastros que pudieran poner en descubierto al/los asesinos.

Guardado en un freezer

Los rumores indican que el cuerpo de Paulina estuvo varias horas en un freezer y luego lo llevaron hasta la ruta 341, donde lo tiraron en un zanjón, a la vera de la ruta. Allí lo encontraron varios días después dos lugareños.

La causa por el brutal crimen estuvo prácticamente paralizada durante siete años, a cargo del fiscal Carlos Albaca, luego de que se inhibiera el fiscal Alejandro Noguera, quien se excusó de seguir investigando cuando se supo que se había reunido con el entonces gobernador Joé Alperovich en su casa.

A los pocos días del crimen, Alperovich dijo en conferencia de prensa que conocía el nombre del asesino. Pero luego se desdijo.

Hoy, varios de sus ex funcionarios están presos por encubrir el crimen (algunos gozan de prisión domiciliaria), mientras el caso continúa impune y el asesino sigue libre.

 

 

 

Noticia con información de Contexto

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