inundados

Fueron a la misma fiesta que Mariano y Solana (pareja que murió) y se salvaron de milagro de la correntada que los arrastró hacia un canal en medio del temporal del sábado último.

La mujer que había asistido junto a su esposo a la misma fiesta de la que salieron Mariano Robles y Solana Albornoz, la pareja que murió arrastrada por la correntada en Camino Viejo a Los Pocitos, reconstruyó en primera persona cómo logró sobrevivir a una escena casi idéntica, ocurrida apenas minutos después, en medio del feroz temporal que castigó a Tucumán. Su testimonio, además, corrige parte de las primeras versiones que circularon sobre el episodio y expone el nivel de riesgo que se vivió en la zona.

Todo ocurrió en la madrugada del sábado, cuando la pareja salía de un salón de fiestas de la zona. Según relató la mujer, ambos habían llegado al lugar al mediodía por el mismo camino y, al retirarse, siguieron nuevamente esa vía guiados por el GPS, sin imaginar que la situación había cambiado por completo por la lluvia.

“Salíamos del salón de fiesta y el GPS nos enviaba por allí. La misma calle por la cual habíamos accedido al mediodía. Yo iba manejando y mi esposo iba de acompañante”, explicó.

“Jamás los del salón de fiesta nos advirtieron de que no giremos hacia la izquierda. Gran cantidad de gente que asistió a ese casamiento no conocía la zona”, cuestionó.

Añadió que al advertir la presencia de otro vehículo y el peligro en el camino, intentó dar la vuelta. Pero ya era tarde. “Apenas quise pegar la vuelta al ver el auto, el agua comenzó a arrastrarnos”, contó. Frente a la desesperación, dijo que tomó una decisión instintiva: “No me quedó otra que acelerar y lograr pasar lo más que podamos”.

Sin embargo, el auto terminó apagándose en medio del agua. Fue allí cuando la situación se volvió crítica. Según su relato, su esposo descendió del vehículo con la intención de empujarlo, pero la fuerza de la correntada lo arrastró en cuestión de segundos.

“Mi marido, por intentar bajarse a empujar, se lo llevó la corriente. Cuando yo me bajo y no lo veo comencé a gritar y llorar”, recordó.

En medio del shock, dijo que logró hacer un último esfuerzo para mover el vehículo y sacarlo de la parte de mayor caudal.

Uno de los puntos que la mujer quiso dejar en claro es que en el auto sólo iban dos personas: ella y su esposo. También desmintió otra información que había circulado en las primeras horas: no fue trasladada a ningún centro de salud, sino que permaneció en el lugar esperando ayuda.

“Yo pude salir sola”, aclaró. Y remarcó: “Solo éramos dos personas en el vehículo. Mi esposo y yo. Gracias a Dios mi hija de 2 años se había retirado del salón con mis papás”.

Mientras intentaba reaccionar en medio de la oscuridad y la inundación, dijo que buscó asistencia de emergencia, aunque sin éxito. “Comencé a llamar al 911 y jamás obtuve respuesta”, afirmó. Ante esa falta de respuesta, comenzó a comunicarse con familiares y personas que todavía estaban en la fiesta para pedir ayuda urgente.

La desesperación tuvo un pequeño alivio pocos minutos después. Según contó, su esposo, que todavía llevaba el celular en el bolsillo, logró comunicarse pese a haber sido arrastrado por el agua.

“A los cinco minutos y gracias a Dios mi marido, que tenía el celular en el bolsillo, logró comunicarse y decir que estaba bien y que había logrado agarrarse de un árbol”, relató. Esa llamada fue clave. No sólo confirmó que seguía con vida, sino que además permitió orientar el operativo de búsqueda.

“Corríamos con el tiempo de que el río no tenga una crecida mayor”, resumió la mujer, todavía conmovida por lo ocurrido.

Mientras tanto, ella permaneció junto al vehículo esperando asistencia. Según reconstruyó, sus familiares lograron llegar por el acceso desde Tafí Viejo, mientras que desde el otro sector, a la altura de Ruta 9, el avance era prácticamente imposible por la fuerza del agua.

“Yo aguardé en el auto hasta que llegaron mis familiares a auxiliar por el lado de acceso de Tafí Viejo, porque ya había policía y varias personas por el lado de Ruta 9, pero era imposible cruzar caminando el río que se había formado”, explicó.

Recién después, dijo, comenzaron a intensificarse las tareas de rescate. “Luego de que llegó mi familia, llegó la Policía. Y comenzaron a intentar llegar a mi marido y a la ubicación que había podido compartir”, señaló.

Finalmente, el hombre pudo ser localizado y rescatado con vida, en un operativo contrarreloj en una zona que, a esa altura, ya se había transformado en un verdadero río por el temporal.

La mujer definió todo lo ocurrido con una frase que resume el drama y el alivio de haber sobrevivido: “Fue una desgracia con mucha suerte”.

Pero además reveló un dato estremecedor: ella y su esposo habían salido del salón apenas 20 minutos después que la pareja integrada por Solana Albornoz y Mariano Robles, quienes murieron arrastrados por la correntada en ese mismo sector.

“Nosotros salimos 20 minutos luego de la pareja que falleció. Fue en el mismo caudal de agua”, contó con dolor.

En su relato también apuntó contra la organización del evento, al considerar que no hubo advertencias claras para quienes salían del salón en medio del temporal y no conocían la zona.

“Jamás los del salón de fiesta advirtieron ni dieron noticias de que no giremos hacia la izquierda. No tuvieron piedad de la cantidad de gente que asistió a ese casamiento, que no conocíamos la zona”, cuestionó.

Pese a todo lo vivido, también tuvo palabras de agradecimiento para quienes participaron del operativo. “Agradezco al personal de la Policía y bomberos que acudieron al lugar tan rápido como pudieron”, expresó

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