Luego de la publicación de Diario Cuarto Poder sobre el pago de sobresueldos y retornos en el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán, se dio la orden para que el resto de los concejales, que habían sido dejados de lado, percibieran los recursos correspondientes a los Gastos de Funcionamiento.

Y la “Operación Retorno” se puso en marcha. Claro está, no se hablaba del regreso del actual intendente capitalino, Germán Alfaro, a las filas del PJ. Tampoco del retorno desde el lugar de residencia del Santo Padre Francisco, sino la escandalosa maniobras que se hizo pública en el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán, con el pago de sobresueldos bajo la denominación de Gastos de Funcionamiento.
Desde la Intendencia se habría direccionado, con una neta finalidad aleccionadora, el pago de ese sobresueldo de unos 100 mil pesos por mes, sólo a los concejales del oficialismo, quienes apoyan la iniciativa del “lord mayor” de vender el inmueble ubicado en Buenos Aires al 200 (allí funcionó hasta hace algunos años la Dirección de Tránsito), para proceder con ese dinero a la expropiación de la Casa Sucar.
En ese sentido, fueron los concejales Agustín Romano Norri, Javier Aybar, Roberto Ávila, Raúl Pellegrini, “Lucho” Argañaraz y Roque Mendía, todos ellos integrantes del interbloque del Acuerdo para el Bicentenario (ApB), quienes recibieron en exclusividad esos recursos en esta oportunidad.
Al trascender este hecho debido a la publicación de Diario Cuarto Poder en exclusiva, se hizo evidente el malestar del resto de los ediles, quienes vieron en la actitud del intendente un medio para presionar a quienes no venían acompañando la intención de enajenar el inmueble mencionado. Algunos de ellos habían hecho énfasis en la necesidad de contar con una tasación que señalara el valor de la propiedad que se pretende negociar. A lo que desde la Intendencia se apresuraron a señalar que la tasación determinaba un precio de poco más de 30,5 millones de pesos, con los que se afrontaría la expropiación de la Casa Sucar, transformado en un corto tiempo en un ícono de la cultura provincial, al que se debe salvar de la picota a cualquier precio. Otros concejales sostienen que el pago de importantes recursos para el funcionamiento de oficinas del municipio se debería destinar al reacondicionamiento del edificio ubicado en Buenos Aires al 200, a fin de generar un beneficio en esa propiedad que en este momento no se utiliza.
Sin embargo, el malestar de los concejales específicamente por la falta del pago en concepto de Gastos de Funcionamiento, no se exteriorizó, ante el temor de que se cancelara y que dejara de llegar todos los meses, con la puntualidad y oportunidad que al intendente se le ocurre.

Preocupación de Cano
También el titular del Plan Belgrano observaba con preocupación la situación, toda vez que tiene una 200 mil razones para afligirse. La sonrisa que le deparan todos los meses esas 200 mil razones, son suficientes para generar inquietud. Además del accionar del Antonini Wilson de Alfaro, que en estas latitudes se hace llamar cariñosamente como “Lucho”, quien sería el responsable de llevar alegría al Plan Belgrano.
Cambio de actitud
El reavivado apuro del intendente Alfaro para enajenar la propiedad en cuestión, se reavivó la corta semana pasada y parecía que el tema iba a ingresar en la primera sesión del año del Concejo Deliberante, lo que no ocurrió. En medio del escándalo generado por la publicación de Diario Cuarto Poder, se decidió desensillar y esperar a que las aguas se aquietaran.
Lo que se espera con el pago igualitario a todos los concejales, es que éstos asuman una actitud más comprensiva a los deseos del “lord mayor” que, por otra parte, regresará con un halo místico de su visita a la Santa Sede, en donde conseguirá lo que muchos políticos del “kirchnerismo” concretaron: la foto con Francisco.
Quizás sea esa imagen la que genere un ablandamiento en el corazón de los concejales que se oponen a un “negocio millonario”, o quizás acusen el golpe que le propinó Alfaro, aunque momentáneamente, en el otro órgano sensible del ser humano, el bolsillo.

¿Vocación cultural o espíritu empresarial?
La repentina necesidad de tomar como estandarte de la cultura a la expropiación de la Casa Sucar, es una cortina de humo que muchos no se comen. La tasación, muy baja teniendo en cuenta la ubicación y la potencialidad del inmueble de Buenos Aires al 200, no es más que un pretexto para realizar un negocio que reportaría muchos más que los 30,5 millones de pesos.
Como si se tratara de un alumno superado de la escuela “alperovichista”, en la que siempre estuvo arrodillado, el actual intendente capitalino reniega en público de su pasado, pero aplica las estrategias que aprendió del ex mandatario y actual senador, José Alperovich.
El ámbito inmobiliario le es conocido en el presente, al punto que aún sin tener la anuencia del Concejo Deliberante para la venta de la ex sede de la Dirección de Tránsito, ya cuenta con un comprador. Sería un empresario que acaba de arribar al mundo industrial del azúcar y que entre sus diversas actividades también cuenta en su empresa familiar con firmas relacionadas a la construcción.

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